jueves, 11 de agosto de 2016

La leyenda del empotrador: parte II

"Yo lo que quiero es un empotrador", "A mí que me empotre contra la pared", "Tiene cara de empotrar bien", "Muy light, no me ha empotrado", "Ese no tiene fuerza para empotrar"...

Bueno, bueno, bueno... en el 2016, ¿quién no conoce la nueva palabra sexual de moda? ¿Qué? ¿Que a ti no te empotran? ¿Que tu novio no te estampa contra la pared? ¿Qué no es lo suficientemente pasional como para parecer Drogo, el de Juego de Tronos? Uy, uy, parece que algo está fallando... ¡¡y que no vas a la moda!!

Me hace mucha gracia el término que está en boca de toda tía que tenga una vida sexual activa o anhele una. Y en boca de muchos tíos, que sienten esa presión por ser empotradores si quieren considerarse buenos amantes. Pero vamos a analizar un poquito el tema y desmitificar leyendas urbanas. ¿Existe realmente el hombre empotrador? ¿Es circunstancial? ¿O es una idealización femenina? Realmente, ¿todas queremos ser empotradas?

María Savage contra la persiana, por Lola Flor
"Empótrame!!" -  +María Savage . Foto by +Lola Flor 

viernes, 5 de agosto de 2016

Me desnudo en el picadero de Los Big Dicks

Los Big Dicks me han hecho una invitación indecente... ¡¡a su picadero!! ¿Que no los conoces? ¿No has oido hablar de ellos? Son cinco tíos que van de machotes y que han estrenado blog recientemente, pero que se han puesto de rodillas suplicando asistencia de féminas a su picadero... porque al parecer eso de sus big dicks (grandes penes) suena a fantasmada...

Pues ya sabéis que lío veo, lío quiero... y me enfundé mi mejor lencería y para allí que me fui. ¡¡Esto de sus big dicks tenía que comprobarlo!! Pues no solo me han quitado la ropa y el pudor, también me han quitado la vergüenza con sus preguntas descaradas e impertinentes, a las que tuve que responder de la forma más ingeniosa y menos vulgar que se me ha ocurrido.

María Savage, entrando a lo loco a EL PICADERO de los big dicks. Fotógrafa +Lola Flor 

lunes, 4 de julio de 2016

La leyenda del empotrador: parte I

Haciendo una exhaustiva investigación, casi de rigor de científico, acerca de la leyenda del empotrador, pedí a mi amiga Elena que me escribiera en un párrafo, su anécdota con "el falso empotrador". Pues bien, Elena es periodista, por lo que no sabe escribir sólo un párrafo, así que, aprovechando su talento, divido mi investigación en dos entradas y hoy os traigo, a modo introductorio, su experiencia con pelos y señales. Pre-vacaciones mode on... hoy el mérito del post es todo, todito para Elena! 

EL FALSO EMPOTRADOR


Hubo una época en la que estuve muy asexual, lo acababa de dejar con mi novio después de 7 años y la verdad es que mis ganas de follar eran de -200, por lo que rehuía cualquier contacto o acercamiento con el género masculino. Así estuve unos meses, los de invierno básicamente, hasta que con la primavera, que la sangre altera, empecé a volver a tolerar el contacto masculino y me lié con varios hombres. 

Uno de ellos fue mi falso empotrador, un hombre con unos brazos increíbles, rudo pero inteligente, guapo y con el que no me aburrí en todo el día que lo conocí. No voy a decir de que región española era, para que no me critiquéis por generalizar, pero la verdad es que siendo de esa comunidad y con la descripción que os he dicho, mis expectativas de ese hombre en la cama ¡eran de 300! Estaba súper convencida de que si quedaba con él iba a echar un polvazo increíble, que estaría viendo las estrellas varios días y que íbamos a follar como salvajes, en resumen: pensaba que había encontrado a un auténtico empotrador nato, de estos que te dejan sin aliento, que te follan bien, muy bien y con los que después, encima, puedes irte de cañas, porque es tan divertido que vale para todo, no solo para el sexo. 
 

sábado, 2 de julio de 2016

Que te den

Pasa de mí, de verdad... Que te den
Por cuando me llamaste aburrida, que te den
Por cuando no creiste que pudiera cocinar algo decente, que te den
Por cuando te sorprendió que luchara por mis sueños, por cuando no me creiste capaz, que te den

jueves, 23 de junio de 2016

La madre que lo parió...


Cualquier cosa que tenga que ver con Batman es bastante loca. Empezando por su nombre. Bah, obviamente no es su nombre. Pero desde que escribí alguna vez sobre él con el pseudónimo que él mismo ha escogido, ahora de vez en cuando lo llamo Batman cariñosamente. Él me llama Spider, también cariñosamente -creo-, en referencia a las telarañas en mis bajos a falta de sexo. No tengo tantas telarañas, que es un exagerao...Y me mola más Catwoman, pero buen...


La cuestión es que en su día, cuando nos conocimos, tuvimos algún tipo de aventura corta, sobre la que no entraré en detalles, pero era bonita. Cuando lea esto me matará, porque ahora lo niega, pero en aquel momento llegamos a proyectar un intento de algo, llámale relación, llámale rollo más serio, llámale lo que sea, pero no era sólo follar. Vamos, que literalmente me dijo que yo encajaba en el perfil de novia, pero creo que eso se le escapó. Como se le escapó un whatsapp de borracho con un te quiero. Al final la cosa no cuajó, empezaron los viajes, malditos viajes que se cargan todos mis intentos de algo y aquí me véis, igual de soltera que siempre.

martes, 21 de junio de 2016

Un novio para mi ex

Sorpresa! No soy María Savage, pero sí su ex marido... Tiene morbo gracia, ¿no? Pues resulta que después de mi última relación, nuevamente fallida -¿cómo, sino?-, me he reencontrado con Savage y le he comprado su coche, que antes fue nuestro y del cual aún pago mensualidades, absurdo, ¿no? (cuidado, no caigas en juzgar o serás juzgado). En definitiva, que a raíz de eso ahora somos amigos, o algo así y, aunque no follamos (siento quitarle un punto de morbo añadido), me ha invitado a colaborar con su blog, ya que sabe que me encanta escribir. 

Pues bien, aquí estoy... ciertamente, este no es mi estilo, yo suelo escribir con Adele, Iván Ferreiro, Bon Iver, pero cuando se trata de Savage, mejor poner ACDC, no medir el puto vocabulario y aceptar la invitación. 

miércoles, 15 de junio de 2016

De miedos y peros...

Hace un tiempo conocí a un chico especial. Me hizo reir con media mueca desde el primer momento. No podía definir si me hacía gracia o no. Su forma de ver las cosas era, definitivamente, muy diferente a la mía. Pero reía a su lado y eso fue lo que tomé en cuenta. Lo demás, ya lo resolvería.

Lo curioso es que él no se reia tanto. Me preocupé pensando que no había química humorosa entre nosotros. Con lo básico que es reir. Fuimos a cenar y nos dimos un primer beso en la calle al despedirnos. Me gustó. Pensé que podíamos seguir conociéndonos y ver qué más se podía sacar de este comienzo. 




María Savage