lunes, 4 de julio de 2016

La leyenda del empotrador: parte I

Haciendo una exhaustiva investigación, casi de rigor de científico, acerca de la leyenda del empotrador, pedí a mi amiga Elena que me escribiera en un párrafo, su anécdota con "el falso empotrador". Pues bien, Elena es periodista, por lo que no sabe escribir sólo un párrafo, así que, aprovechando su talento, divido mi investigación en dos entradas y hoy os traigo, a modo introductorio, su experiencia con pelos y señales. Pre-vacaciones mode on... hoy el mérito del post es todo, todito para Elena! 

EL FALSO EMPOTRADOR


Hubo una época en la que estuve muy asexual, lo acababa de dejar con mi novio después de 7 años y la verdad es que mis ganas de follar eran de -200, por lo que rehuía cualquier contacto o acercamiento con el género masculino. Así estuve unos meses, los de invierno básicamente, hasta que con la primavera, que la sangre altera, empecé a volver a tolerar el contacto masculino y me lié con varios hombres. 

Uno de ellos fue mi falso empotrador, un hombre con unos brazos increíbles, rudo pero inteligente, guapo y con el que no me aburrí en todo el día que lo conocí. No voy a decir de que región española era, para que no me critiquéis por generalizar, pero la verdad es que siendo de esa comunidad y con la descripción que os he dicho, mis expectativas de ese hombre en la cama ¡eran de 300! Estaba súper convencida de que si quedaba con él iba a echar un polvazo increíble, que estaría viendo las estrellas varios días y que íbamos a follar como salvajes, en resumen: pensaba que había encontrado a un auténtico empotrador nato, de estos que te dejan sin aliento, que te follan bien, muy bien y con los que después, encima, puedes irte de cañas, porque es tan divertido que vale para todo, no solo para el sexo. 
 

sábado, 2 de julio de 2016

Que te den

Pasa de mí, de verdad... Que te den
Por cuando me llamaste aburrida, que te den
Por cuando no creiste que pudiera cocinar algo decente, que te den
Por cuando te sorprendió que luchara por mis sueños, por cuando no me creiste capaz, que te den

jueves, 23 de junio de 2016

La madre que lo parió...


Cualquier cosa que tenga que ver con Batman es bastante loca. Empezando por su nombre. Bah, obviamente no es su nombre. Pero desde que escribí alguna vez sobre él con el pseudónimo que él mismo ha escogido, ahora de vez en cuando lo llamo Batman cariñosamente. Él me llama Spider, también cariñosamente -creo-, en referencia a las telarañas en mis bajos a falta de sexo. No tengo tantas telarañas, que es un exagerao...Y me mola más Catwoman, pero buen...


La cuestión es que en su día, cuando nos conocimos, tuvimos algún tipo de aventura corta, sobre la que no entraré en detalles, pero era bonita. Cuando lea esto me matará, porque ahora lo niega, pero en aquel momento llegamos a proyectar un intento de algo, llámale relación, llámale rollo más serio, llámale lo que sea, pero no era sólo follar. Vamos, que literalmente me dijo que yo encajaba en el perfil de novia, pero creo que eso se le escapó. Como se le escapó un whatsapp de borracho con un te quiero. Al final la cosa no cuajó, empezaron los viajes, malditos viajes que se cargan todos mis intentos de algo y aquí me véis, igual de soltera que siempre.

martes, 21 de junio de 2016

Un novio para mi ex

Sorpresa! No soy María Savage, pero sí su ex marido... Tiene morbo gracia, ¿no? Pues resulta que después de mi última relación, nuevamente fallida -¿cómo, sino?-, me he reencontrado con Savage y le he comprado su coche, que antes fue nuestro y del cual aún pago mensualidades, absurdo, ¿no? (cuidado, no caigas en juzgar o serás juzgado). En definitiva, que a raíz de eso ahora somos amigos, o algo así y, aunque no follamos (siento quitarle un punto de morbo añadido), me ha invitado a colaborar con su blog, ya que sabe que me encanta escribir. 

Pues bien, aquí estoy... ciertamente, este no es mi estilo, yo suelo escribir con Adele, Iván Ferreiro, Bon Iver, pero cuando se trata de Savage, mejor poner ACDC, no medir el puto vocabulario y aceptar la invitación. 

miércoles, 15 de junio de 2016

De miedos y peros...

Hace un tiempo conocí a un chico especial. Me hizo reir con media mueca desde el primer momento. No podía definir si me hacía gracia o no. Su forma de ver las cosas era, definitivamente, muy diferente a la mía. Pero reía a su lado y eso fue lo que tomé en cuenta. Lo demás, ya lo resolvería.

Lo curioso es que él no se reia tanto. Me preocupé pensando que no había química humorosa entre nosotros. Con lo básico que es reir. Fuimos a cenar y nos dimos un primer beso en la calle al despedirnos. Me gustó. Pensé que podíamos seguir conociéndonos y ver qué más se podía sacar de este comienzo. 




María Savage

lunes, 13 de junio de 2016

Visto en Tinder

A veces me paro a pensar si esto del Tinder me aporta algo o solo contribuye a que nuestras vidas sociales sean cada vez mas virtuales, mas cutres, mas vagas y mas penosas. Me pregunto por qué justo ahora que está tan en auge la soltería, está tan en declive lo de ligar en persona. ¿Dónde ha quedado lo de las miraditas, los bailoteos, acercarse a preguntar la hora e invitar a un café? Ya no cuenta la química, el tono de voz, las payasadas que pueda hacer alguien para impresionarnos. Ahora solo cuenta una buena foto, una buena altura y una frase más original que un simple hola.

Ahora lo que se lleva es Tinder. Si no lo usas eres rara avis. Y no creas que es algo exclusivo de los solteros, que un 42% de sus usuarios ya tiene pareja!! Estamos cayendo en la frivolización de las relaciones humanas. Todos estamos en las mismas, que no nos engañemos, que unos buscan sexo, otros amor y otros amistad, pero que todos acabamos follando. Vale, unos pocos encuentran al amor de su vida. Pero realmente no entiendo que hacemos todos en esa app. Todos renegamos, pero todos la usamos (casi todos). Es la vía rápida para relaciones rápidas. Y la vía penosa, para relaciones que no valen la pena. 
 

martes, 7 de junio de 2016

Treinta y ocho (mi otro yo)

Y si...? Quizás no es. Vino, se fue, permanece, se esfuma. Treinta y ocho veces. Fueron días grandes, no veia ni siquiera el horizonte. Era un viaje de ida a esa playa fría.

Como quien idealiza el sueño. Como cuando despiertas con lágrimas en los ojos y no recuerdas si eran de alegría o de tristeza. Y eliges las buenas porque necesitas volver a brillar. Idealizo el surrealismo, mis sueños motivan sonrisas y la realidad devuelve distancias. Tomas distancia y tropiezas con piedras cercanas. Te enredas entre dos hilos, buscas deshacer el nudo y topas con el anzuelo. No sabes como salir del entuerto... quizás si solo lo contemplas, de a poco cada uno se vaya por donde ha venido.