jueves, 5 de enero de 2017

Adiós pececitos

Hoy escribo algo real. No me llamo María Savage. Me llamo S. Empecé a escribir un blog en abril de 2015, motivada por mi reciente soltería y la necesidad de gritarle al mundo las cosas raras que me estaban pasando.

Un año y nueve meses después, decido que esta etapa ya está acabada. Sí, me han pasado muchas cosas raras, las escribí para poder salir adelante, para sentir que no era la única y para buscar la aprobación ajena. Funcionó. Gente que conozco y completos desconocidos me han felicitado por mi forma de escribir, hasta ahora oculta. Recibí más de 500 comentarios en las 95 entradas que llevo publicadas. Muchos likes en facebook, twitter y google plus. Mensajes emotivos diciéndome que se identificaban conmigo. Incluso me han dado las gracias.

Recibí feedback muy bueno y también críticas negativas. Me encontré con buenas personas y afronté nuevos proyectos, pero también me encontré con personas muy desagradables con las que no me hubiese juntado como S. Mucho oportunista, mucho cerdo, mucha fotopolla y mucho cerrado de mente/ retrógrada. 

Me han ofrecido muchas colaboraciones. Al principio, me llenaba de orgullo. Luego, pensaba que nada de esto tenía sentido. Nunca escribí sobre mi forma de masturbarme ni sobre los juegos explícitos con mis parejas temporales, sin embargo la mayoría de colaboraciones tienen que ver con juguetes eróticos. Ningún posible anunciante se tomó la molestia de leer el blog. Ninguno me pidió los informes estadísticos. Ninguno me ofreció dinero. Escribir para que me regalen juguetes no me ha gustado. También me invitaron a eventos para luego desinvitarme o para que promocionara estas marcas sin recibir nada a cambio, nada. 

Me encontré envuelta en las redes sociales en una espiral de likes y retuits obligatorios. Compartí cosas que no comparto. Escribí comentarios en blogs que no me gustan. Respondí amablemente a comentarios en el mío, cuando lo que quería era decirles cuatro cosas feas y cagarme en sus putas madres. 

Vi que los posts que mas han triunfado son aquellos en los que puse fotos mías semidesnuda. También me halaga que mi cuerpo guste, porque sí, tengo un cuerpo bonito. Pero escribo bien, mejor de lo que poso en ropa interior. Me he esforzado escribiendo. Y hay quien se queda en la talla de mi sujetador.

Me traicioné a mi misma, traicioné mis principios. Utilicé el blog para mandar mensajes, indirectos o directos. Para dar celos. Para llamar la atención. Pero aquí estoy, sola porque eso no ha dado resultado. Me prometí dejarme de estrategias, pero publicaba a conveniencia del ligue de turno. Si salía con alguien que me importaba más, no publicaba nada de otros ligues paralelos. Si salía con alguien que me daba igual, venga a enseñar mi lado promiscuo. Pasé incluso meses de posts tristones, llenos de melancolía, gritos desesperados para que alguien volviera y luego palabras de despecho. Expuse mi intimidad de manera ridícula, confesé cosas que no hubiese dicho a la cara, di información que no era necesaria. No quiero seguir boicoteando mis principios por unos likes. 

Cuando eran 10 o 15 personas que lo sabían, escribía de forma más pura. Con más detalle, con menos humor, con más sentimiento. He editado posts e incluso eliminado algunos cuando se me fue de las manos y ya son unas 100 personas de mi entorno quienes saben acerca de mi hobby. He evolucionado en mi forma de escribir, hacia un estilo literario más pulido y con menos errores gramaticales y de ortografía. Y también he evolucionado hacia la exageración y he ficcionado las historias que relato en primera persona, que cada vez se acercan menos a la realidad. Aún así, de las 100 personas que lo saben, unas 3 han sido las que me han preguntado con que parte quedarse. Las otras han preferido quedarse con la versión del personaje. 

Leer el blog parece que da derechos. Derecho a hacerme propuestas sexuales en frío. A invitarme a hoteles, ofrecerme dinero y regalos y a preguntarme por qué rechazo ofertas con lo que me gusta el sexo. Claro que me gusta, me gusta follar, me gustan las pollas, me gusta el sexting, me gusta verme sexy y sentirme deseada. Pero me gusta elegir con quien follo, pollas de personas en concreto, mando mensajes sexuales a personas de mi entera confianza, me gusta recibir mensajes de personas a las que me apetece responder. Leer mi blog no te incluye entre esas personas. 

Saber que escribo un blog también da pie a bromas de mal gusto. Da pie a cambiar el concepto sobre la escritora. Da pie a la imaginación. Da pie a que un compañero de trabajo te mire con otros ojos. A que el ex de tu prima te escriba o  a que amigos de toda la vida recuerden que tienes tetas y coño. Da pie a que tu ex y su novia sigan cotilleando tu vida a pesar de que te han bloqueado en sus redes sociales hace dos años. Da pie a que aquel que te deja y que no quiere saber nada de ti, te lea desde cada rincón del mundo por el que viaja. Da pie a "eso te pasa por contarle que tienes un blog". A que se aleje de mi porque el blog le hace daño. A que te eche en cara que buscas hombres con pelo en pecho, cuando solo buscas a ese hombre con ese pelo y ese pecho. 

Quiero terminar diciendo que a pesar de que durante los últimos meses no me haya dado satisfacción, tuve mucha en el inicio. Ver como crecía el número de visitas y seguidores me ha tenido obsesionada durante un tiempo. Pero no todo son likes, no todo son visitas, si luego en la vida real te sientes sola o no encuentras el apoyo que esperas. Por suerte me llevo unos amigazos que conocí gracias a esto, a los que adoro y sé que estarán con blog o sin él (Juan, Lola, Toni, Guillem, Elvira, Rob, Borja y Alba). 

Esta etapa acaba, pero empieza una nueva. Voy a acabar de escribir un libro. Quizás luego otro. Y los publicaré como S. Y tendréis que comprarlos porque me habrán costado mucho trabajo. 

Me despido con un fish-kiss. Porque S da besos de pescadito, que es muy de hacer el tonto. María Savage os hubiese enseñado el culo a modo de despedida. 

S. (la persona real detrás del personaje de María)



viernes, 23 de diciembre de 2016

Querido Papá Noel, este año he sido una niña muy buena...

En serio, me he portado muy bien este año, merezco regalitos. Bueno, quizás no tan bien. Pero tráeme algo, porfissssssss!!!


Hace un par de veranos hice mi primera Wish List (lista de deseos en el inglés de fashion blogger). Lo que pasa con estas listas, como con los propósitos de año nuevo, es que por pedir, que no sea, pero luego del dicho al hecho hay un largo trecho y la mayoría de las cosas no las cumplimos. Es más, ni siquiera nos acordamos de la lista y lo que deseábamos hace un año. Menos mal que tengo un blog y todo queda publicado en la interné. Así que antes de empezar a pedir cositas para el próximo año, repasaré la última para que veamos todos la capacidad que tengo para conseguir mis tíos-caprichos.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Demasiado bueno para mí

Ahora ya no tengo ningún texto en Tinder, pero antes ponía algo así como que me gustaba cantar, escribir, meditar, las berenjenas y los peces. Esto daba pie a muchas conversaciones curiosas, fuera de lo habitual del "¿a qué te dedicas?", pero también daba pie a algunos cerdos que tergiversaban el tema de las berenjenas. A raíz de varios malos entendidos por el significado de "berenjena" -coño, es una verdura-, acabé quitando el texto y he visto que tengo matchs igual, así que no era necesario.

Bueno, pues hice match con Marc, que tenía cara de buena persona, de no haber roto un plato en su vida, de que llevará a tus hijos al cole cada mañana, aunque sean del butanero. La conversación, como imaginaréis iba sobre recetas con berenjenas, que las buenas personas como Marc no tienen pensamientos sucios, son almas inocentes. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

20 ventajas de salir con chicos de 20 (o veintitantos)

El pasado verano tuve una revelación importante en mi vida: los yogurines molan, molan mucho. Últimamente estoy haciendo cambios en mi vida que me están desestabilizando bastante y podría decirse que estoy recuperando tiempo perdido, rejuveneciendo (sin fliparnos) y desmadurando. Esto ha motivado un cambio de filtros en Tinder, bajando radicalmente la edad. Y no solo Tinder, resulta que me rodean los yogurines y en la vida real parece que también puedo ligar con ellos. 

¡Vaya sorpresa con este cambio de filtros! Ya sabéis de mi adicción a las barbas, pero aún así, hay mucho lampiño con cara de crío que está para comérselo. Y la sorpresa sigue cuando veo que chicos cuatro, cinco, incluso ocho años menores que yo, me dan superlikes y tengo matchs con yogurines a mansalva.


Entre esos matchs, quedé con alguno que otro, pero eso lo reservamos para futuros posts, solo os diré que... me siento muy bien y que, de momento, todo son ventajas, duren lo que duren mis mini-relaciones (un promedio de dos semanas). 

lunes, 7 de noviembre de 2016

O follamos todos, o la puta al río

Mi abstinencia tiene un límite. Cualquiera podría pensar que soy una exagerada, pero quienes me conocen saben que, a partir de dos semanas de sequía, mi estado de paz se ve alterado y me vuelvo una persona irritable con facilidad. A partir de la segunda semana, mi Tinder echa fuego y tiro de churriagenda a lo loco. Sí, las chicas también tenemos churriagenda. "¿Y vas a quedar con ese que te dejó tirada? ¿O con aquel que no quería cenar fuera?". Pues sí, hijo, sí. Voy a quedar con ese, o con aquel, o con alguien que apague mi histeria. Freud estaría orgulloso de mis métodos...


martes, 27 de septiembre de 2016

Códigos de honor: ¿el ex de una amiga?

Esta semana llegó a mi oídos un cotilleo de esos gordos, de los que puedes estar hablando, juzgando y haciendo conjeturas durante varios días. Si no me he enterado mal, resulta que un ex está con la ex de su ex mejor amigo, porque ya no son más amigos a raíz de haberse enrollado/liado/enamorado de su antigua novia. Vaya culebrón! Te enteras de algo así y te sale la maruja cotilla de dentro sin poder evitarlo. Especulas sobre el tiempo que llevarán juntos, cómo habrá surgido su amor/morbo, quién los apoyará, cuánto tiempo durarán ahora y un largo etcétera de tonterías, de las que no tienes ni puta idea porque tú no estás en su piel y a saber lo que les pasó por la cabeza/corazón/genitales para hacer semejante barbaridad, sus razones tendrían.



En fin, allá ellos con su historia, a mí sinceramente me da igual que coman perdices o que se estrellen contra el muro de la soledad. Pero enterarme de esto, mezclado con el divorcio de Brangelina y las reacciones de la pobre Aniston -¿realmente creéis que está celebrándolo porque en doce años no le ha dado tiempo a pasar página?- me ha hecho reflexionar sobre mis propios límites y lo que yo llamo mis "códigos de honor".

martes, 13 de septiembre de 2016

Mareador profesional

Esta fue una historia poco feliz, intentaré resumir varios meses en pocos párrafos. El concepto mareador, si bien es muy conocido hoy en día, lo define a la perfección Sol Aguirre en su blog "Las claves de sol". Vendría a ser algo así como quien aparece, desaparece (de aquí el término resaparecer) demasiadas veces, volviéndose cansino y volviéndonos algo locas. 

Todo empezó en una noche loca de invierno. Tras aquella estupidez de noche, que no fue ni siquiera un buen polvo y sólo hizo que aportarme remordimientos, decidí poner distancia con aquel personaje a quien apenas conocía. Tuve un fin de invierno movidito en cuanto a ligoteos y escarceos sentimentales que, as usual, no acabaron en nada. Entre ellos, uno que me hizo pupita cuando se fue a Singapur, eligiendo no elegirme. 

María Savage melancólica - Foto by +Lola Flor 

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