Pillado infraganti

Me encanta la palabra cita. Mis compis del trabajo se ríen porque dicen que aquí no es muy habitual, pero para mí cualquier "quedada" con alguien con intención de no ser sólo amigos, es una cita. Y últimamente, me gusta tanto la palabra, que me he dedicado a tener miles de citas, sólo por poder utilizarla. Uhhhh, vale, no suena creíble, pero es que llevo una temporadita de inestabilidad emocional y pánico a estar sola en casa, que me motiva a salir varias veces por semana y tener muchas citas. Va a mini-temporadas, me entra la vorágine citera una semana, y a la siguiente no quiero ver a nadie...

Todo comenzó un frío diciembre... hacía unos días que lo había dejado con mi ex. Mis compis insistían con lo de que un clavo saca a otro clavo y quisimos hacer la prueba. Este mundo del ligoteo, es realmente excesivamente simple para una chica. Fue señalar con el dedo a un chico mono que almuerza a la misma hora que nosotras en el comedor, averiguar su nombre y voilà! Cual quinceañeras, le mandamos un mail para saber si tenía novia. Dijo que no, y que me había visto por ahí (jejej, ya me tenía fichada, ¡punto para mi!), que le pasara mi teléfono.



Un par de semanas de charlas incómodas de WhatsApp, después de caer en la cuenta de la estupidez que había hecho -donde tengas la olla no metas la polla-, por fin me dijo de quedar. A todo esto, nos cruzábamos por los pasillos y los dos agachábamos la cabeza, por mantener el secreto absurdo. La cita era en un bar con terra-cita (jajaj la tontuna del día), un lunes festivo por la tarde.

Con los nervios de tener una primera cita después de una larga temporada de pareja, quedé un rato antes con Manuel, mi mejor amigo, que vive por allí. Vale, no fue casualidad que quedáramos allí, digamos que era mi zona de confort. Lo que quería era que Manuel me diera su visto bueno y lanzarme a la aventura de las citas más segura... pero fue verlo y decirme... "¡pero si es viejo!". Y si... no os voy a engañar: como mi ex es 10 años mayor (y Manuel 12, hablando de viejos...), estaba obsesionada con que sólo me gustaban los tíos mayores. Que los peques eran poca cosa para mi... ¡¡¡craso error!!!

Hola, que tal, que loco esto, que vergüenza... Resulta que Lucas además de viejo, era argentino. Genial para temas iniciales de conversación. Cerve va, cerve viene, risitas y tonteos por doquier, me dice de salir fuera a fumar. 

Ahí estaba yo batiendo las pestañas como loca y en eso que pasa una rubia en bici plegable y con cara de pocos amigos, sube a la acera y dice:

"¡Ésta no se parece en nada a Pedro!"

Oh dios... ¡que era la novia que me dijo que NO tenía! Por salir del paso, le dije que trabajábamos juntos. Pero parece que Lucas estaba con ganas de guerra, porque en lugar de quedarse con mi genial idea de salvamento, le dijo que no pasaba nada, que sólo nos estábamos conociendo. WTF!! ¿En qué mundo los chicos con novia quedan con chicas guapas para conocerlas, así sin más? (Sí, me he auto-llamado guapa). Ahí vinieron los gritos, llantos, escándalo público, miradas atónitas de todo ser viviente que pasaba por allí... y para más inri... mi estúpida risa nerviosa que no quería desaparecer.


Situación insostenible, mi risa la cabreaba más, pobrecita, así que decidí huir. Entré a pagar, llamé a Manuel y le supliqué que viniera a rescatarme. Bajó Manuel, me dio un abrazo-simulación-de-novios, y nos alejamos entre carcajadas. La pobre chica, con toda su humillación encima, desplegó la bici y pedaleó detrás nuestro para disculparse, nuestra actuación la había convencido. Me sentí una desgraciada por haber sido cómplice involuntaria de esa situación.

Para ser un clavo que saca a otro clavo, resultó un fiasco, más bien un clavo oxidado y torcido. Aún espero que venga a pedirme perdón, pero en lugar de eso, solo volví a recibir WhatsApp un sábado que le debía estar picando el rabo. Buenaza de mí, le dije que si ya no tenía novia (volvió a decirme que ya lo habían dejado) y quería venirse por mi barrio, le aceptaba un café.

Respuesta: "ya si eso... quedamos otro día mejor". Perplejidad.
Respuesta número 2, a las 6am del lunes: "Sí que tiene novia. Está loco, déjalo".

Ok, chico, te han vuelto a pillar ...

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2 comentarios:

  1. ¿Cómo? El oficialmente primer post de la nueva Web, ¿y sin comentario? Nada, nada, a arreglarlo. Aunque es una anécdota tan llena de ensñanzas, que no se me ocurre qué más añadir. Gran verdad el de que donde llenes la olla... Otra gran verdad es que, una vez pillado, date por controlado a perpetuidad. Y con todo merecimiento, dicho sea de paso (aquí tiro piedras que me dan). Mejor alejarse de esos elementos, que hay clavos que transmiten el tétanos

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    1. jajaj Radar!! También era el primer post de mi antigua web, al que le tengo especial cariño porque fue mi primrea cita de este nuevo periodo de soltería. El personaje creo que ya habrá aprendido la lección a estas alturas...
      Besitos!!!

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