Una en la que soy feliz

Sofi: -Voy a ver si escribo algo. Alguna historia que te apetezca leer?

Manuel: -Una en la que seas feliz :-*  Te quiero un montón guapa
Sofi: -Oh
Manuel: -NaNit
Sofi: -Gracias. Yo a ti

Paranoias, locuras, llantos, cosquilleos, mariposas, sufrir, reir... pero ser feliz, lo que se dice feliz...bueno, realmente... lo soy. Lo soy sin todas estas historias. Lo soy sin citas. Sin amores de una noche. Ni de varias noches. Sin personajes raros. Sin esperar mensajes que no llegan. Sin pedir a nadie que se quede. Sin desear que alguien se vaya. Sin soñar con futuros románticos. Es cierto, no las necesito. Son divertidas, tristes, graciosillas, curiosas y rockabilis, pero la felicidad no está ahi. Está en mi. En la gente que me aporta y me hace crecer. Y si Manuel me pide que sea feliz.... ¡¡¡que no haría yo por él!!!

Cuando con las ralladas que traemos los tres encima, se acerca alguien a nuestra mesa diciendo que no tiene trabajo. Y Sara le da tabaco.

Cuando cada día encontramos mas similitudes entre nuestros despojos. Y nos entendemos con canciones. Aunque pienses que son de superhéroes, pero en realidad hablan de salvarse quien pueda y hay tanto idiota ahí fuera. 

El día que probé las ostras. Y canté. Ese día fuimos felices... hasta hoy y siempre. Y sabes que ese fue el mejor concierto de mi vida. Y lo que las ostras unan, no lo separe nadie, ni unas escaleras empinadas en fin de año. 

Cuando Luisita sube a mi cama. Y la dejo quedarse... simplemente porque quiero que esté allí. 

Cuando cerré la puerta de la montaña por última vez. Luisi y yo no miramos atrás. 

Cuando escondidas debajo de un pareo en Ecuador para que el huracán no apagara el cigarro, el surfero dijo con un grito "what are you doing?". Y tras el susto de muerte Caro gritó "a ti que te importaaaaaa"

Cuando quise demostrar mi valentía haciendo un posado a lo Obregón en Valencia. Entre medusas. O sigui.... echo tanto de menos a Bea, pasamos momentos realmente felices. 

Cuando hacemos el loqui por Badoo con Marta. Y el tío que conocemos nos saluda por la ventana del edificio de enfrente. Y quiero ponerme los shorts negros para ir a conocerlo, pero no puedo porque los lleva puestos ella. Que felicidad hacer de una amiga una hermana. 

Cuando quiero volar y ser libre. Monto en bici sin manos en la pista de aterrizaje de Tempelhof al grito de "soy libre". Y vuelooooooo. Mi hermana me saca fotos tirada en el suelo bajo la bici.



Cuando pasábamos horas tumbadas en la cama, acariciándonos los brazos y comiendo gominolas de eucaliptus. 

Cuando le dijimos a un taxista en Amsterdam que "my tongue is rough". Y luego hicimos un pacto de silencio. Soy feliz sabiendo que da igual en que parte del mundo estemos, si estamos juntas aunque lejos. 

Cuando Sandra me acompañó a mear. No había un baño mas feliz en el planeta. Estábamos ella y yo. Y la pequeña, muy pequeña en su barriga. La que luego me llamó princesa con mi vestido blanco. Y ahora me pide que me busque un novio "mejor". 

Cuando un día muy pero muy triste, se hizo feliz porque mi dominicano preferido volvió para no irse nunca mas. 

¿Y la felicidad que me da el Mc y sus hamburguesas que todo lo curan? Y el día que me llamó David para decirme que quería que la conociera a ella y me dejó entrar a ser parte de sus vidas juntos. 

En Huesca soy feliz. Sin mas. Toda yo. Y dejo que me cuiden. ¡Quiero cuidaros yo también!

Cada vez que voy al aeropuerto a la puerta de llegadas. Y veo salir maletas que ponen EZE en su etiqueta. Sobre todo cuando son las maletas que he visto en casa desde que tengo uso de razón. Y con ellas viene la gente mas importante. Y viceversa. Porque siempre están ellos del otro lado de la puerta cuando llego yo vestida con ropa de la estación de otro hemisferio. 

El día que lloré de felicidad y los llamé desde un taxi porque acababa de saber que había nacido Fran. 

Cuando inventamos el saludo secreto con manos de jazz con esa niña preciosa, tan inocente y tan sabia. 

Y ¿por qué no? Cuando vi el ballenato cantar en el Pacífico Panameño. Jorge a mi lado me hacía feliz. Lloré de felicidad. También podía ser bueno.  

Feliz fue una historia de amor de 4 años y 2 de desamor. Pero felicísima al fin. 

Y sí.... momentos felices he tenido de estos unos cuantos. Y los tengo a diario. Intercalados con temitas de mal gusto. Pero que juntos sabemos disfrazar, llevar al humor, o simplemente hacer pasar... Porque me hacen feliz estos que van y vienen, los que se quedan, los que están, los que me quieren y a los que yo seguro quiero mas. Me hace feliz el verano, el agua, el sol, el frío. Los abrazos y los besos, esos con sentimientos. El hogar. La ilusión también. Felicidad da compartir. Dormir juntos. Cuando hablamos. Cuando callamos porque no hace falta hablar. Incluso cuando estoy triste, mi cabecita loca y contradictoria, sabe que no es todo tan terrible. Y que soy una afortunada. Feliz. 

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2 comentarios:

  1. Como ves, sigo la lectura cronológica, y por entradas como estas merece la pena seguirte (bueno, por eso y por el humor que destilas en los encuentros no-tan-felices 😉).

    Aunque sigo en pos de la felicidad como un estado constante de la vida, también atesoro los momentos arrebatados de auténtica alegría de vivir, como la primera vez que fui con mi mujer à un concierto en el Palau de la Música, después de 8 años de ausencia. Cantaba Sole Giménez, y su recuerdo sigue dándome fuerzas los días malos.

    Hay un relato budista que lei de niño sobre un monje en peregrinación que en medio del camino se ve atacado por un búfalo en estampida. Cuando va à saltar à un lado del camino ve un tigre al acecho. Salta en la otra dirección y se ha de agarrar a la rama de un árbol para no caer al barranco y el torrente que corre al fondo. Quiere su mala fortuna que en el árbol haya un nido de abejas y su salto ha roto los panales y el enjambre le ataca con saña. En esa situación y mientras las fuerzas le abandonan, una gota de miel del panal cae en sus labios. En ese momento su universo se reorienta, la dulzura de la miel le parece lo más maravilloso del mundo y su vida se enfoca en esperar la siguiente gota que caerá en su boca. Ese es el secreto de la felicidad, creo yo. Aunque sea difícil de recordar en el día a día

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    1. Que ilusión me hacen los comentarios en posts antiguos!!
      Esta entrada la leo a menudo, para acordarme de las cosas buenas cuando tengo la vista algo nublada. Son pequeñas cosas... que nos hacen reflotar del vaso en el que nos estamos ahogando, no?
      Besitosss

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