Pequeños fiascos - 2

Esta semana ha sido algo tristona. Me he llevado un fiasco, nunca mejor dicho, y me ha dado muchísima pena. Había apostado por alguien y bueno, no perdí exactamente, eso que me llevo..., pero no deja de ser triste pensar que no apostábamos por lo mismo. En fin, sin rencores, a mi fiasco de esta semana le deseo que sea feliz con sus elecciones y yo a lo mío. 

Y como la vida sigue y hay que ponerle una sonrisa para ser mas fuertes... os dejo la segunda entrega de fiascos, algo más graciosos. Y si te has perdido la primera entrega.. aún puedes leerla AQUI. Estas cosas que creo que solo me pasan a mi, pero seguro que están a la orden del día. ¡¡Que el mercado está fatal!!


El artista del metro

Había quedado con mi amigo/fotógrafo/editor para ir a tomar algo por Paral·lel. Cuestión que iba yo en el metro línea lila en esa dirección, absorta en mi bendito móvil, y no me di cuenta que al llegar a Universitat, se bajó todo el mundo del vagón. Se me acercó un chico y me preguntó si ese iba a Tetuán. Pues no, iba a Paral·lel. Pero me discutía que habían cambiado el sentido del tren. Pasaba un trabajador del metro y se lo preguntamos. Efectivamente, todos se habían bajado porque el metro acababa allí.

Avergonzada, le pedí disculpas al chico y me dijo: "¿te vienes a Tetuán entonces?". Estuve tentada de ir. El tío parecía mayor, unos 40 años. Mono, lo que se dice mono, no... Pero guapete de estos que me gustan a mi, con barba, desaliñado, chulesco y todo eso. Pues como ya había quedado, insistió: "te invito mañana a mi concierto, soy pianista", le dije un vale impulsivo, me dio su tarjeta y me dijo que lo agregara al Facebook para darme los detalles. "¿Cómo sabré quien eres?", me preguntó.  "Por la foto de mi tattoo en la espalda", le dije. "¿Me lo enseñas?". Y ya me ves a mi, ligando en el metro, recogiéndome el pelo para que un desconocido me mirara el pez que llevo detrás.

Al salir del metro, abrí el Facebook y lo agregué. Tienes un amigo en común: Rafa. WTF. ¡¿Yo aquí intentando superar que se hubiese largado a Singapur y voy a ligar con un amigo suyo?! Ufff... el artista en cuestión es un perlas. Agrega al Facebook a 20 tías diarias, debe ir repartiendo tarjetas a diestro y siniestro. Me ha dicho que vive fuera, que le mola mi foto en bikini y que el concierto se ha cancelado. Pero que me hace un concierto privado y exclusivo en septiembre cuando vuelva a Barcelona. Ah, y que con Rafa sólo son conocidos "de la música". Uffff... que pereza, que conozca a mi último gran fiasco, artista y mujeriego. Para más inri, me da la impresión de que tiene novia también. Pero sabéis qué, ¿no? De momento ha sido un fiasco, pero si vuelve en septiembre... sí, quedaré con él, no lo puedo evitar.  



El psicólogo.

Reconozco que era una época de esas en las que estoy on fire con las aplicaciones de ligoteo y no podía parar de tener citas. Con este chico quedamos en mi clásico Timbalet un sábado por la tarde. Cuando llegó a la cita y se quitó el gorro para sentarse a la mesa....¡OMG! ¡¡Qué estafa!!
Pero si en las fotos del Pof parecía que tenía pelo... ¡y en la vida real era una pista de patinaje para piojos! No es que tenga nada contra los calvos, pero eso no se hace. Las fotos deberían ajustarse a la realidad, ¿no? En fin, vamos a darle una oportunidad, que quizás el tema lo acompleja y no es tan grave.

Entre cerveza y cerveza, aquello parecía una competencia de ver quien era más guay. El chico era psicólogo pero nunca había ejercido. Me chinchaba menospreciando cualquier cosa que yo dijera, o riéndose de lo fácil que tenía la vida. Bien, estaba muy equivocado: mi vida no ha sido nunca fácil, me la he currado chaval, y solo falta que me digan eso para que suelte una retaíla de "ejemplos de vida" a modo de defensa, que me hace quedar aún peor. Hasta que me colmó la paciencia cuando me dijo que por fin lo tenía, que ya había hecho un análisis sobre mi personalidad (si, el psicólogo de título, que no de consulta). 

"Tienes la necesidad constante de estar demostrando algo. Necesitas la aprobación de los demás y por eso explicas cosas positivas de ti misma, o negativas para que te las refuten cuando sabes que no son verdad". Pero bueeeeeeeeeeeno, ¿¿y éste quién se ha creído que es?? Ufffffff.... lo hubiese matado allí mismo. Aunque en parte tenga razón y sí que soy un poco egocéntrica (vale, bastante) y me gusta la aprobación externa, lo que no me gusta es que un completo desconocido sienta que le he dado derecho a opinar sobre mis inseguridades, así tan a la ligera.

Decidí devolvérsela con mi mejor arma: mi sonrisa de lado y decirle que se quedara a cenar conmigo. Que ya sabía que no podría quedarse porque tenía el cumpleaños de su mejor amigo. Pero el plan era que sufriera, y que si creía que tenía que demostrar algo, le demostraría que iba a hacer con él lo que me diera la gana.  Amigos, no hagáis esto en casa, "la venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena"

Esa noche se fue con el calentón a su cumpleaños y quedamos en vernos al día siguiente. El karma me mandó un aviso en forma de mega-resfriado y el domingo me convertí en doña estornudos y su séquito de kleenex. Se presentó en mi casa con una botella de vino y una caja de cervezas. Yo exageré mi resfriado y al cabo de 20 minutos y 2 besos mocosos, me dijo que me dejaba descansar y se iba a su casa, que para otra vez no lo hiciera venir desde la otra punta de Barcelona para hacer de enfermero, pero que volvería a brindar conmigo por mi salud y mi ego cuando me recuperara. 

Cinco meses después...
- Sigo esperando tu invitación para bebernos el vino... supongo que aún lo guardas, ¿no?
- Ehhhh claro... el vino... sisi jajaj
- Si si... sigo esperando, ¿no? Jaja... vas a lograr que me rinda y no insista más ;)
- Ohhhh no diguis això, rendirse es de débiles
- Y la constancia conduce al éxito, ¿no?  Hace tiempo que demostrar a veces debilidad, me está haciendo más fuerte
- Eso dicen
- Here I go again... ¿Unas birras el jueves o viernes?
- ¿Por qué quieres unas birras con la tía que se ha bebido tu vino?
- Porque te gusta jugar, te sube la autoestima y te sientes poderosa, y porque confío en tu generosidad y no pienso pagar por las birras. Poco que perder y quizás algo que ganar
- Oh. No esperaba un análisis menor por parte de un psicólogo
- Ni yo otra respuesta... sin respuesta 

Yo no quiero que me analicen. Ya bastante tengo con mi propia conciencia.... 
Silencio absoluto. 


El hortelano

Su foto de perfil era la del clásico barbudo moreno, (sí, lo sé... debo pasarme a los rubios afeitados, que los morenos de barba no me traen nada bueno) y sostenía un calabacín tamaño xxl con las dos manos. Debo confesar que me hizo doble gracia: por un lado, yo aún tenía el huerto en la montaña y tendría tema de conversación fácil, y por otro más marranote pensé que quizás lo del calabacín venía con segundas, guiño-guiño. 

Esa tarde tenía una exposición de fotografía, y le dije que se viniera. Suena muy snob, pero no entiendo ni papa del tema, simplemente iba por hacer algo de vida social con amigos más culturales que yo. Él iba de hippie, por lo que finalmente, por suerte, no vino a la expo. Quedamos al día siguiente en la playa de Montgat, que me bajaría con Luisa a jugar un rato. Estaba yo tirando la pelota y la perra corriendo a por ella, cuando lo vi venir por el paseo marítimo. Y pensé en hacer un hoyo bien grande en la arena y meterme dentro, o tirarme a nadar al mar a pesar del frío polar que hacía. 

Este es un mini fiasco. Fui educada, tomamos una cerveza y cada uno a su casa. Luego me mandó muchas fotos de su polla, que en nada se parecía al calabacín xxl, y que tampoco le había pedido que me enviara. Lo acabé bloqueando de todas las redes sociales. La descripción del personaje habla por sí misma. 

Apareció con unos pantalones de leopardo, unas botas militares verdes y una chupa de cuero azul eléctrico. Tenía los dientes menos besables de este mundo, negritos, negritos. Las uñas largas y llenas de mugre. El pelo... creo que se lo lavaba con una pastilla de jabón de hotel cada dos meses. Se rascaba los huevos, sí, literalmente, debía tener ladillas. Me explicó que su padre tenía dinero, pero él se hizo el rebelde y a los 15 años se escapó de casa. Se fue a Amsterdam a hincharse a porros, hacer malabares por la calle y vivir en una casa okupa. Conoció al amor de su vida y volvió a Barcelona. La dejó embarazada de gemelos. Pero la dejó a medio embarazo porque ella se estaba volviendo paranoica. Ella luego confesó que no existía tal embarazo. Tenía 35 años y al mes siguiente dejaría su trabajo para vender calabacines y tomates. Porque quería irse a vivir al Caribe sin preocupaciones, que su padre estaba por palmarla y en breve heredaría. Me trajo un regalo de su trabajo: un ambientador de coche. Estuve tentada de echárselo por encima. Vaya fiasco....


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4 comentarios:

  1. No eres la única, es más me siento más que identificada. Al menos me alivia el no ser la única que se encuentra 'raritos' por el mundo. Dicen que mal de muchos consuelo de tontos, pero nos echamos unas risas XDD

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    1. Hace poco hicimos con unas amigas un concurso de quien había dado con el más rarito, y cuando pensaba que sería ganadora... me llevé un sorpresón, a todas nos pasa!!!!
      Besitos guapa, gracias por leerme!

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  2. ¿Fundamos un club? Reconforta eso de darse cuenta de que hay más gente que se encuentra con los especímenes más extraños. Míralo por el lado bueno, al menos yo lo veo así, material para el blog no faltará ;)

    Besotes.

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    1. Lo del club me parece genial: Gwen for president!!! jajaj

      Podría hacer un blog entero de "pequeños fiascos", material infinito... jajaj, en un par de semana cuelgo la 3ra entrega.
      Besitossss

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