La acosadora


Para Santi, mi cómplice, para él que me recordó que faltaba algo en este blog. Como si fuera obligatorio revelar todos mis trucos y ser tan transparente en un sitio en el que escribo de manera voluntaria y por amor al arte. Y porque él me conoce y sabe que me pico y que, al fin y al cabo, él también es como yo y como unos cuantos de los que leeréis este post. 

Hasta ahora no había abordado en profundidad este defecto mío. Pero como en casi todos los posts critico a otras personas, pienso que no estaría de más hacer una autocrítica y que nos riamos todos juntos de mí misma. SOY UNA STALKER. Pero una stalker profesional. Vamos, que podría cobrar por stalkear y seguro que me forraba. Me haría una tarjeta de visita con el dibujito de un detective: Sofi, ciber investigadora. 

Para empezar, por si algún despistado -o poco moderno en vocabulario- aún no sabe lo que es ser un stalker, la definición según el Sofi-diccionario, vendría a ser la siguiente: persona que acosa virtualmente, o físicamente a través de dispositivos móviles, de manera obsesiva, a otros por quienes siente cierto interés, curiosidad, adversidad, morbo, ya sea de manera silenciosa, sin que el acosado lo sepa, o de manera ruidosa, cuando el acosado nota esta persecución tras las redes y le es molesta.

Da igual quien sea la víctima. Acoso a tíos que me gustan. Acoso a mi compañera de instituto empollona, que ahora triunfa que flipas. Acoso a la novia de aquel que no me hizo caso. Acoso al compañero de trabajo que no me saluda. Acoso a la chica popular de la Uni. Acoso a Jorge Cremades, de quien estoy profundamente enamorada. Acoso a Laura Escanes, la novia niña de Risto, la detesto y la acoso igual.

Bien, ahora os contaré varias anécdotas a modo de ejemplo. Pero que sirva de ejemplo de "niños, no hagáis esto en casa", porque os diré una cosa: si buscas, encuentras, y si lo que encuentras no te gusta, allá tú por buscar.

Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en un acosador de estos, por suerte no soy yo misma. Tuve un stalker (supongo que más de uno), que me enseñó alguna cosa de lo que no se debe hacer para que no te descubran. El chico en cuestión era mi jefe. Felizmente casado y un bebé en camino. Un buen día, para sorpresa de toda la empresa, presentó su renuncia y se fue sin despedirse. Una compi de trabajo me contó que el jefe le había confesado que estaba obligado a renunciar porque se había enamorado de mí, que no era algo que se podía permitir ahora que iba a tener familia y por eso prefería alejarse. Me dejó bastante flipada porque nuestra relación jefe-subordinada era muy jodida, nada de lo que yo hacía le gustaba y a mí nada en su forma de tratarme me gustaba tampoco. Pues finalmente, me lo creí. Cada semana durante 4 años estuve recibiendo visitas en mi perfil de LinkedIn desde el suyo (¿no sabe que existe la opción de visitar perfiles de manera anónima?). De vez en cuando daba likes a mis publicaciones en Facebook y luego las quitaba (supongo que se le escaparía el dedo por error). Después de esos años en el que el único contacto que teníamos eran sus apariciones en todas mis redes sociales,  y tras un intento fallido de tomar un café conmigo hace un año, lo he visto alguna vez "escribiendo..." en WhatsApp, pero nunca me han llegado sus mensajes. Y a saber lo que stalkea y yo no me entero...

La primera vez que empecé a acosar a alguien, fue con mi ex. Estábamos viviendo una situación crítica por haber perdido un avión en el otro lado del mundo, con la consecuente posible pérdida de ambos trabajos por llegar 3 días tarde a falta de más vuelos. Con nervios, crispación y estrés en la coctelera, él se marchó a otra terminal del aeropuerto a intentar conseguir colarse en una lista de espera de otra aerolínea, dejándome su móvil para que yo intentara contactar con alguien en España que nos ayudara. Mandé un SMS a mi cuñada y cuando fui a buscar el contacto, me encontré con el registro de los SMS enviados justo antes. Como número de envío reciente me salía el de una tal Esther, de la que jamás había oído hablar. Con todas las alarmas encendidas en mi retorcida cabeza, fui a la bandeja de salida de mensajes y me encontré con esto: "¿alguna vez lo has hecho con un chico con novia?". OMG. Panic attack! Volvió con los billetes nuevos, nos subimos al avión y él creyó que las 13 horas de vuelo llorando a moco tendido eran simplemente porque ya empezaba a echar de menos a la familia. Desde ese día, cada vez que entraba a la ducha o bajaba a por pan, le revisaba los mensajes y llamadas. Tenía una buena colección de conversaciones inapropiadas con tías también inapropiadas. Confianza al garete. El día que le conté que lo sabía todo, la tortilla se me dio la vuelta: el que desconfiaba era él, porque yo estaba espiando a sus espaldas. Vamos, que mi primer acoso fue un asco.




Pero no fue suficiente escarmiento. Otra vez en la que me obsesioné mucho, fue con mi segundo ex  y su relación con su mejoramiga-exnovia que, para mi punto de vista, era enfermiza. Se hablaban todos los días, se veían casi siempre que yo no estaba (aquí una trabaja en horario de oficina de lunes a viernes, imaginaros el tiempo que se veían ambos parados) y hacían todo tipo de actividades juntos. Pues lo de espiarlo me daba mucho respeto, después del fracaso en mi relación anterior y la falta de confianza, no creí necesario volver al espionaje. Hasta que en un viaje a Praga, tomando un café en un bar,  me dejó su móvil para que hiciera una foto de la decoración insólita del baño. Encerrada en el W.C., abrí el WhatsApp y... oh sorpresa, ¡yo misma estaba en línea! Ambos estábamos controlando el WhatsApp ajeno. Le mandé un mensaje haciéndome la graciosa y que pensara que sólo lo había abierto por eso. Pero vamos, que nos pillamos in fraganti mutuamente.

Con ese ex también tuve un impasse de unos meses, aquellos en los que se fue con su amiguísima a África. Cuando él volvió a Barcelona para intentarlo conmigo nuevamente, dejándola a ella por el mundo perdida, me dijo que las cosas cambiarían y que se había dado cuenta que esa intensidad en la relación que tenían no era buena para nosotros como pareja. Aun así, no le creí. Cada vez que me enteraba que ella se movía de país, calculaba las horas de diferencia y me ponía a comprobar en WhatsApp la última conexión de ambos. Me desquiciaba verlos a los dos en línea, llegar a casa y que él ni la mencionara, cuando yo estaba convencidísima de que habían estado hablando. Hasta que un buen día de esos premenstruales de poca paciencia, le mandé un mensaje que decía "salúdala de mi parte". A lo que él me respondió "ella también te manda recuerdos".

(Paréntesis: me he emocionado confesando mis acosos y ya no puedo parar, os lo advierto, este post es larguito. No os imagináis lo liberador que es esto...)

Otra vez de la que ahora me río, pero en su día me hizo llorar (mucho), fue cuando me puse a stalkear a Jorge como stalker. Empecé a registrar que ponía likes casi a diario a fotos en Facebook de una tal Lily. La Lily esta de las narices, me tenía nerviosita. Era una niña boliviana con un hijito. Digo niña porque tenía unos 18 años menos que Jorge (18, dieciocho, XVIII, eighteen). Tras observar cada una de sus fotos y comentarios, que la niña tenía todo el Facebook público, lo primero que me hizo crispar fue que llevaba un tattoo de un donut con la frase "sweet of milk". Quizás no parece importante, pero el dulce de leche es algo muy argentino y desde luego, los donuts no llevan dulce de leche. Además de que la traducción al inglés no es literal, la correcta sería "milk jam", en fin, una de esas que luego saldrán en Cabronazi cuando publican tattoos con errores ortográficos o cosas escritas en otro idioma sin sentido. La otra cosa que me flipó fue verla en una foto con una faldita blanca y una camiseta azul de Stradivarius, exactas a las que tenía yo... uffffff. Nunca más me puse ese conjunto con Jorge. Bueno, mi espionaje no pasaba de visitar desde mi usuario su perfil. Hasta que tuve una pelea muy gorda el día de mi cumpleaños y Jorge me echó de casa (¡será cabrón! eso no se hace, ¡¡mucho menos en el cumpleaños de tu novia!!). La discusión no tenía ningún sentido (luego me confesaría que tenía que ver con unas cuantas rayitas blancas) y cuando llegué a mi casa me conecté a su Facebook, que se había dejado abierto en mi portátil. No solo le daba likes a las fotos de Lily, esa misma noche le escribió unos cuantos mensajes. Le decía que quería verla y si podía ir esa misma noche. Joder, ¡¡el día de mi cumpleaños!! La niña no debía estar muy interesada, porque tonteaba pero lo esquivaba. Él la llamó y ella no le cogía el teléfono. Luego le contestó que se pasaría esa semana con su hijo por el barrio y ya tomarían algo. Nunca supe si se vieron, pero vi unas cuantas fotos más en su Facebook en el parque de delante de casa de Jorge. Dirigía mi odio hacia ella cuando, en realidad, dormía cada día con el enemigo en la misma cama.

Cuando ya lo dejamos definitivamente con Jorge, llamé a Santi para contarle que Jorge debía estar tan deprimido que hasta había borrado su cuenta de Facebook. Lo siguiente que recibí de Santi, fue un pantallazo del Facebook de Jorge que aún estaba activo. Solo me había bloqueado... Me consolaba pensando que quien te bloquea es porque le afecta verte. O no. Pero al menos se había tomado la molestia de entrar a mi perfil para bloquearme....

Después de tres encuentros con Quim, que me tenía loquita perdida, me dijo que no tenía tiempo y que ya me llamaría. 8 meses tardó en llamar. Pero mientras aún lo esperaba, fisgoneaba cada rincón de su vida virtual. Me dijo que se iba de campamento de baloncesto y puso una foto muy bonita de una cerveza en la playa. Entré a ver quién había puesto me gustas a mi amor del momento y acabé en el perfil de una chica muy alta, jugadora de baloncesto también, que tenía una foto de portada de una playa igual a la de Quim, pero no con una, sino con dos cervezas y la frase "todo es mejor en buena compañía". ¡Venga! ¿Ahora lo llaman a esto campamento? Lo siguiente que colgó Quim en Facebook fue un texto muy romanticón que minó por completo mis esperanzas de que volviera. Se lo pasé a mi amigo Santi y casi le da un ataque de risa. Quim no era ningún poeta, solo había pegado una canción que yo no había oído en mi vida. Pero bueno, no era para mí...


Esta otra fue muy graciosa. El chico tenía novia, y ya me encargué de averiguar su nombre y apellido y de vez en cuando la buscaba en Facebook por si actualizaba su foto de perfil. La verdad es que nunca supe nada de ella, es una crack de la privacidad. Un día, Rafa me dijo que buscara a un amigo suyo que quería enseñarme unas fotos. Abrí el Facebook en mi móvil y puse el buscador. Lo primero que salió fue el nombre de su novia. Creí que moriría de vergüenza en ese mismo instante, tiré el móvil al suelo "accidentalmente" deseando que dejara de funcionar y le pedí un vasito de agua. Pfffff... ¡Pillada!

El mismo chico, también escribe un blog. Ahí me veis a mí, ansiosa por leer el post semanal, aunque desde que me conoció prácticamente dejó de escribir. En los últimos días de nuestra corta pero intensa relación, publicó un texto muy abstracto que decía, entre otras cosas, algo como que quería escaparse en coche y cruzar el charco para ir a Denver, Colorado. Stupid Sofi, creía que lo decía todo por mí. Justo unos días antes le había intentado enseñar a conducir y creía que lo de escaparse y cruzar el charco era una forma preciosa de decir que quería dejarlo todo para estar conmigo que soy del otro continente. Esa semana, por San Juan, me invitó y desinvitó a pasar esa noche con él, lo que me llevó a stalkear su Facebook con rabia. Vi que tenía 3 amigas nuevas. Me llamó la atención una que era modelo. De Denver, Colorado. Ingenua...

A día de hoy, he quitado la opción de que se vea mi última conexión, ya no porque lo demás puedan controlarme, sino para controlarme yo misma y dejar de obsesionarme con esas paranoias de "si está en línea pero no me habla, con quien hablará". Pero las malditas redes sociales no quieren que yo sea una ciudadana pacífica y me obligan a invadir la intimidad ajena, así que aunque ya no controle el WhatsApp, aún puedo ver últimas conexiones en Facebook, último twit, frase metafórica, o mensaje encriptado que se manda con cada foto posteada en Instagram. Es uno de mis propósitos de año nuevo: no acosar (tanto). Y por si acaso... también elimino las conversaciones que puedan incriminarme o llevarme a malos entendidos. Eso lo he hecho siempre, alucino con que aún sigamos encontrando chats comprometedores de gente descuidada que no los oculta...

Lo que está más a la orden del día hoy es el stalkeo por Twitter o Instagram. En Twitter recibo unos cuantos DM (sí, yo también tardé un año en descubrir qué coño significan esas letras, direct message) de tíos con nombres falsos queriendo ligar con una bloguera. La mayoría repiten la cantinela de "quiero que tengamos una historia de la que puedas escribir en el blog". Ligad con mi perfil de Tinder, que para eso está. He vinculado el Tinder con Instagram y eso es una gran fuente de stalkers. Tengo un montón de followers nuevos que pretenden saltarse el protocolo tinderiano, que creen que por Instagram tienen vía libre para hablarme, aunque en Tinder los haya echado hacia la izquierda del NO. Uno de los últimos que me siguió en mi Instagram privado, me hace la competencia al mejor stalker. Me mandó este mensaje, otro que me ha pillado...






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17 comentarios:

  1. Necesitas clases de espionaje y luego ya las aplicas al stalkeo o lo que quieras. Yo soy más voyeur, pero también stalkeo algo y lo entiendo.
    Besos. Muchos. Por el blog y por todas las redes sociales en las que te sigo.

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    1. Por todas las redes sociales... si casi podrías ser mi socio-stalker!!! Jajajaja, te lo dejo pasar porque me gusta que me leas ehhh

      Besitossss

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  2. Vaya historial de stalker!!! No puedo negar que en algún momento haya hecho alguna que otra indagación, pero muy por encima. A veces sólo para saber que esa persona está viva, sobre todo porque como lo mío no son relaciones 'serias' tampoco tengo derecho a mosquearme por lo que hagan o dejen de hacer. Pero lo que tengo claro es que el móvil de cada uno es sagrado, si alguien trastea en el mío el cabreo es épico. Por mis problemas de confianza prefiero alejarme de esas cosas...
    Espero que llegue el momento en el que no sientas la necesidad de hacerlo, porque sepas que ÉL sólo está por ti. Besotes.

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    1. Jejje creéme que ya se me han quitado las ganas de coger móviles ajenos (después de que cogieran el mío, claro), lección aprendida! Ahora sólo me dedico a cotillear lo que la gente olvida poner como privado en sus redes sociales y ahí ya no cometo delito!
      Pero te doy toda la razón, espero que llegue ese día en el que no haga falta tanta chorrada y exista eso de la confianza ciega!
      Besitossss

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  3. Que mal cuando pillas a alguien mintiendo y encima te suelta "me estás espiando?" Mira, sí, para una vez que lo hago y te pillo haciendo el gamba. Lo peor es que te sientes irremediablemente estúpida... A esa gente ni agua, a otra cosa. Feliz año, María! Un besazo.

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    1. Estúpido cuando oculta(mos) algo y estúpido cuando espia(mos). Con los años voy haciendo más mía la frase "ojos que no ven, corazón que no siente"... es una pena, pero es la manera más fácil de evitar paranoias y daño.
      En fin, volvamos a cosas bonitas... que tengas un gran año preciosa!!!
      Besitossss

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  4. Aficionada....jajaja si no has usado Revealer Keylogger no eres una stalker como Dios manda :p
    Jo desde que m'han dedicat un tros de post, he decidit deixar el vici..propòsit d'any nou, a veure quan dura.
    Sin rencor.

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    1. Jajaja no estoy tan puesta en el tema, estaba a punto de googlearlo, pero prefiero quedarme en la ignorancia antes de volverme aún más patética si cabe.
      Sin rencor, desde el humor... siempre!

      Besitossss

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    2. Mejor que no estés puesta...fue una época difícil,enamorado perdidamente de una ex a la que ya había perdonado unos cuernos .

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  5. Pues para mi, el hecho de mirar un móvil ajeno ya es motivo de ruptura. Porque además, que esperabas encontrar?
    Besos.

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    1. La desconfianza ya es motivo de ruptura... y eso empieza antes de mirar el móvil ajeno, pero tienes toda la razón.
      Y como decía antes, el que busca encuentra... y no encuentra nada bueno!
      Besitosss

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  6. Te leo desde hace bastante y me encanta. Me siento muy identificada con lo que escribes, solo que a mi me queda más camino por recorrer y espero pasarlo tan bien como lo haces tu. No sabía de donde eras, pero de donde carajo ibas a ser??? Vivan las argentinoespañolas!!! Te desearía buen año, pero viendo como lo has empezado seguro que te va de puta madre. Besos y no dejes de escribir!

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    1. Jjejeje que ilusión que me lea una compatriota! Y que me entiendas! Jajaj, muchas de mis amigas de allá, no entienden la mitad de las palabras que uso, supongo que vos entenderás no solo el vocabulario, sino también muchas de las sencaciones que tenemos los que venimos de fuera, que te digan lo dulce que es tu acento, que sepas que conseguimos más cosas cuando hablamos más argentino y que estarás igual de cansada que yo del típico "che boluda, que bueno que viniste", como si lo dijeramos cada día!
      Muchas gracias por seguirme guapa!!

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  7. Lo bueno de ser feo es que no das motivos, así de entrada, para que desconfíen de ti. Y en lo personal piensas "con lo que me ha costado que esta chica me haga caso, mejor no me la juego" jajajajajajaja

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    1. Errorrrrr querido Borja! Justo estuvimos hablando de este tema este fin de semana con una amiga. El que es guapo, tendrá muchas oportunidades de jugártela, pero el que es feo... no tendrá muchas, y cuando le surja una... a ver quien es el chulo que la rechaza! Los feos tienen más peligro!!

      Jjajaja, en esta vida nadie se salva ni de la muerte ni de los cuernos!

      Aunque aún quedamos algunas personas no tan malas por el mundo... ;-)

      Besitosss

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  8. Vaya post "cortito", te habrás quedado agusto ;)
    Yo no soy muy Stalker, cotilla en castellano, cotillaire en catalán (ojo, lo último es broma) pero reconozco haberlo hecho alguna vez. Es imposible no aprovechar las redes para fisgonear o "interesarte por la salud" de alguien. Aunque debo reconocerte que, mientras leía, me has dado un poco de miedito...
    Aviso: pienso stalkearte para buscar tu cara. Y el que avisa no es traidor.

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    1. Es que la salud de todos es importante, jejeje! Hombre, miedito no... solo os cuento lo que todos hacen y nadie confiesa!!

      A ver si me encuentras, no serías el primero!

      Besitosss y enhorabuena por vuestro nuevo blog!!

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