Demasiado bueno para mí

Ahora ya no tengo ningún texto en Tinder, pero antes ponía algo así como que me gustaba cantar, escribir, meditar, las berenjenas y los peces. Esto daba pie a muchas conversaciones curiosas, fuera de lo habitual del "¿a qué te dedicas?", pero también daba pie a algunos cerdos que tergiversaban el tema de las berenjenas. A raíz de varios malos entendidos por el significado de "berenjena" -coño, es una verdura-, acabé quitando el texto y he visto que tengo matchs igual, así que no era necesario.

Bueno, pues hice match con Marc, que tenía cara de buena persona, de no haber roto un plato en su vida, de que llevará a tus hijos al cole cada mañana, aunque sean del butanero. La conversación, como imaginaréis iba sobre recetas con berenjenas, que las buenas personas como Marc no tienen pensamientos sucios, son almas inocentes. 

Cuando decidimos quedar, me confesó:

- Sofi, antes de quedar debes saber que no me llamo Marc, sino Gonzalo. Tengo otro nombre aquí porque soy profesor y no me gustaría que mis alumnas me encontraran.



Holy shit! A ver, bonito, que sepas que no te encontrarán por el nombre sino por esa cara de buena persona que tienes. Y además... ¿otro maldito Gonzalo? Ya llevaba dos Gonzalos en lo que iba de año, ni ganas de sumar un tercero.

- Bueno, no pasa nada Gonzalo. Yo tampoco te he dicho que para mañana no tengo canguro y tendré que llevar a mis dos peques.

El colmo de la bondad es que le pareció buena idea que llevara a mis ficticias criaturas. ¿En qué momento de la vida me he portado yo tan bien como para merecer esto? Quedamos en encontrarnos en la esquina de la tienda de colchones a las 20hs, que yo tenía que pasar antes a comprar unas medias y luego iría. Claro, si hubiese ido a la mercería del barrio a por las medias, allí hubiese estado puntual. Pero no, me fui al centro comercial, que las del Calzedonia me salen muy buenas... y ya que estamos me probé unos tejanos, un vestido que combina con las medias y, por qué no, unos botines para el vestido nuevo. Y llegué 45 minutos tarde a la cita. Lo vi dentro de la tienda de colchones y entré. Sonrió, me dio un beso en la mejilla y me dijo:

- Cariño, prueba este que es visco-elástico. 

¡A medio minuto de la cita ya estaba tumbada en una cama! La vendedora me explicó las maravillas del colchón, me dio el presupuesto en una carpetita y salimos de allí entre risas, con todas  mis bolsas a cenar. La cena era en un restaurante en la rambla de mi barrio. Mira que cuesta encontrar chicos que se desplacen a los suburbios barceloneses, pero como Gonzalo es buena persona... ni rechistó. Me dejó pedir todo lo que yo quisiera, también sin rechistar.



Y la charla... parecía el hombre hecho a mi medida. Él también había ido a Filipinas, media hora contándome su viaje. ¿Cómo hacerle saber que yo acababa de volver, que ya sabía todo eso que me estaba contando? Otra media hora enseñándome fotos de peces, que muy bonitos y que me encantan, pero si te digo que el Betta es mi preferido, puedes imaginar que ya sé todo sobre ellos y cuantos colores se pueden encontrar. La tercera media hora, hablándome de la pena que le daba la gente sin vocación y con trabajos grises, porque él era un profesor de los que se dejan la piel en el aula. ¡Ole! Por si no estaba bastante rayada ya con mi mierda de trabajo, mi crisis vocacional y mi frustrada carrera como escritora, ahora me pasaré tres semanas llorando por tu culpa, buena-persona. 

Cuando ya no quedaba nadie en el restaurante, nos trajeron la cuenta y ¿adivina qué?: pagó él, por supuesto. Luego se ofreció gentilmente a llevarme a mi casa, cosa que agradecí porque iba cargada con todas mis compras. Había venido en moto, muy preparado con un casco extra. Cuando me lo fui a poner, vi que había algo dentro: UNA BERENJENA. 


Mi cara era un cuadro. La suya también, en ese momento se dio cuenta lo ridículo del regalo. A ver, que es lo más tierno -nunca mejor dicho- que me han regalado últimamente. ¿Pero por qué vienes a la primera cita con un regalo? ¿Cómo se supone que debo agradecer este gesto tan romántico, detallista y absurdo a la vez? Me hice la tímida, miré hacia abajo, me acomodé el pelo, me puse el casco, metí la berenjena en una bolsa y me subí a la moto. 

Cuando llegamos a casa, intenté quitarme el casco a toda velocidad, pero la velocidad y la destreza física no son lo mío. Mientras tanto, él me decía que podía ayudarme a subir las bolsas hasta mi casa y que la próxima vez le debía cocinar la berenjena. ¡Quieto ahí! En el mismo párrafo oral me estaba hablando de tener una segunda cita e inventándose una excusa para que lo invitara a pasar. ¿Cómo se sale de este doble embrollo?

- Gracias, pero si vine del centro comercial cargándolas, seguro que también puedo subir tres plantas. Y no soy muy de invitar a nadie a subir en la primera cita...

Tras la mentira cochina y su cara de aprobación al encontrarse delante de una nena buena y mojigata -a veces lo soy-, me besó. Con lengua y todo. Un gran beso, debo decir. Mi voz interior desplegó su doble personalidad y me susurraba, por un lado, "invítalo a subir" y, por el otro,"te ha traído una puta berenjena, despega tu lengua y huye".  

Huí, evidentemente. Quizás he dejado escapar al hombre de mi vida, padre de mis hijos y acompañante de banco de parque en la vejez. Malditos tíos malos que me gustan tanto... 

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9 comentarios:

  1. Jajajaja me encanta!! Me he enamorado de este tío :D A mi me trae alguien en la primera cita una cosa extravagante y que me guste (cómo la berenjena), y me enamoro perdidamente, ¡eso es tener personalidad! Jajajaja

    Yo de ti le daba al chico una segunda oportunidad, a ver si para la siguiente vez te trae un ramo de zanahorias o algo así xD

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    1. Jajaja lo del manojo de zanahorias ya no sería tan original, que todas lo hemos visto en No strings attached!! Aunque si me las trae Ashton Kutcher, ya te digo que también me enamoraría ehhhh!

      De momento lo dejo en la reserva, creo que ha interpretado mis silencios whatsapperos como que no quiero verlo más, pero nunca se sabe!!

      Besitos mi Lola!!

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  2. Madre mía!!!! Ese tío parece sacada de un manual de buenas prácticas o algo. Seguro que es guarrísimo en la cama, estamos seguros al 99% y cuidado con esos buenos modales, que seguro que tiene una parte oscura tipo Valdemar:D

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    1. Lo mismo pensé yo, los mosquitos muertos luego son grandes vampiros... pero de momento me quedaré con la duda, no me atrae la idea de sentirme mala persona a su lado jejeje

      Croack, croack!

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  3. El tinder nos va arruinar a las putas
    ¡Que tenéis que cobrar!
    siesque se lo poneis mu fácil


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    1. No creo que os vaya a arruinar, tenemos diferentes públicos. Yo prefiero los hombres que no necesitan ni quieren sexo a cambio de dinero... Pero a gustos los colores! ;-)

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    2. juas y rejuas
      No conozco ese tipo de hombres de los que escribes.
      En las poblaciones que yo he estudiado, están los que tienen para pagarlas y los que no. ;-)
      Lo que a ti te digan estos, y lo que tu te quieras creer...., yo ahí no entro.

      Kisss y Kisss






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  4. Haces bien, un tío que espera 45 minutos, que acepta que lleves churrumbeles a la primera cita y que intenta ser original, por la noche tiene que matar gatitos o algo así. No se puede ser tan perfecto.
    De todas formas, la culpa la tienes tú por poner lo de las berenjenas, por pasarte de original. Si hubieras puesto que te gustan los churros, te "jartarías" a churros con chocolate. Piénsatelo, te cedo la idea,jajaja.
    Besico.

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    1. Jjajaja, no me des esas ideas, que si pongo que me gustan los churros, me ofrecerán churras, que nos conocemos!!! Y si pusiera que me gustan las joyas y el dinero... tu crees que colará??

      Besitossss

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