En viernes, ni te enamores ni te embarques

Creo que el invierno afecta negativamente a la sociedad barcelonesa. En esta ciudad estamos acostumbrados al sol, la playa, el chiringuito, el vermut de terraza... pero nos quitas todo eso y nos desgracias. Como hace frío, salimos menos. Como salimos menos, si ya cuesta ligar por el mundo real, imagínate si solo sales una vez al mes y no es plan de dejar a tus amigos apostados en la barra mientras tú vas a repartir teléfonos. En fin, que como hace frío, buscamos calor en Tinder. (Ya buscaré alguna otra explicación tan lógica para el uso de Tinder en verano también). Lo chungo es que el frío también conlleva pereza. Con lo bien que se está en el sofá con la mantita, realmente tiene que ser un tío MUY molón, para que hagas el esfuerzo de mover el culo y salir de casa. Y eso fue lo que ocurrió con Jaume. 

Jaume me recordaba un poco a mí misma. Algo perdido en esta vida, con bastante suerte (yo normalmente tengo mucha suerte), dando tumbos en trabajos poco satisfactorios e intentando buscarse la vida por su cuenta y sobre todo, lleno de contradicciones: un hippy corredor de bolsa, que estudia ingeniería agrónoma y por las noches trabaja en un hotel. El dato que más me llamó la atención fue que vivía en un velero. Durante unos minutos no pude evitar fantasear con Mario Casas en la serie "El barco". Este chico realmente me estaba motivando, asi que concretamos día y hora cuanto antes: quedaríamos el sábado por la tarde.



Tenemos un grupo de whatsapp con unos amigos que se llama "Proyecto Hombre". Por si su nombre no es obvio, es porque somos solteros, necesitamos una desintoxicación de vez en cuando y bueno, también hombres (menos Sebas, que no se identifica con esta última parte). Este grupo es el que usamos para organizar lo que llamamos nuestros "Dakar", como el Paris-Dakar, empezamos nuestro rally a la hora del vermut y no paramos hasta el desayuno de la mañana siguiente. Escribí para anular mi asistencia de ese sábado:

«Chicos, no podré ir al Dakar. Me ha surgido una misión: voy a quedar con un chico que vive en un velero... Y TODOS QUEREMOS IR A NAVEGAR ESTE VERANO»
«Apoyamos la moción, ponte guapa y pórtate bien, es necesario que lo mantengas hasta junio al menos»


Así de frívolos somos...

El viernes por la noche fui a cenar con Manuel, mi mejor amigo y la noche se lió bastante. Después de la cena nos encontramos con la chica con la que sale y otra amiga para tomar unos gintonics (ya quedó atrás aquel ataque de celos de "la novia de mi mejor amigo"). Gintonic arriba, gintonic abajo y yo me iba escribiendo con Jaume. Debía ser algo evidente el hecho de que me tenía embobada, porque todos lo notaron y salieron con una idea descabellada: ¿por qué esperar al día siguiente para verlo, pudiendo verlo en ese momento? Ese momento eran las 7 de la mañana. Hay muchas posibles respuestas a por qué NO hacerlo, pero a los borrachos se no se nos ocurren.

Se lo propuse y a Jaume le pareció la idea más original del mundo. Uno no tiene citas a las 7am todos los días... Así que me miré al espejo, me dije a mi misma que para ser tan pronto me veía muy bien y me lancé a la aventura. Lo recogí en su trabajo y fuimos a desayunar juntos. No, Jaume no trabajaba en una discoteca ni nada que implicara un grado de alcohol similar al mío. Estaba completamente sobrio.


El desayuno fue interesante, a mí se me revolvían las tripas cada vez que bebía un sorbo de café con leche y a él parecía divertirle mucho esta situación. Tras media hora y unos cuantos bostezos (suyos), nos fuimos a la estación de tren, me subí y me alejé mientras me saludaba desde el andén.

Al alejarme de la estación, me mandó un mensaje proponiendo mantener la cita de esa tarde. Podéis imaginar que a esas alturas, yo ya flotaba en una nube de amor alcohólico. Me acosté a dormir la mona y por la tarde me preparé para mi segunda cita con el mismo chico en el mismo día. Si alguien bate mi record, que levante la mano, creo que podría apuntarme al Guinnes.

Quedamos a tomar un té, muy civilizados. Lo primero que me dijo fue que confesaba que esa mañana OLÍA A WHISKY y que tenía los labios morados. Ojito capitán, que como te enamores de mí con esas pintas... ¡me corono reina del Tinder!

—Aún así has querido verme otra vez— , le respondí.

Sonrió y seguimos la conversación. Llevaba una terrible racha de mierda-citas y pequeños fiascos en lo que iba de año, hablar con un chico que me estaba motivando era un auténtico placer. Hablamos de lo increíble de la gente que te deja plantada y cancela sus planes a última hora y, de lo que es aún peor, de la gente que desaparece misteriosamente. También hablamos de su sueño de cruzar el Atlántico con el velero y le conté de unas islitas de Panamá en las que conocimos gente que rentabilizaba muy bien sus veleros.


Mientras él me decía que estar encerrado en un velero durante un mes con una persona, implicaba que esa fuera LA PERSONA, yo ya no escuchaba. En mi cabeza sonaba "quiero, montarme en tu velero, y hacernos eso, ay ay ay", mientras visualizaba a Sara haciendo la coreografía y calculaba cuanta ropa de rayas azules y blancas me entraría en una de esas bolsas cerradas al vacío que él usaba a modo de armario. Veía claro que se acercaba lo de cumplir mi sueño de dar la vuelta al mundo... ¡y con transporte y churri incluido! De nada sirvieron las advertencias de Sara con lo de "no te enamores de un tío que vive en un velero".

Tras la segunda cita, me mandó un whatsapp que decía: «¿Te apetece si la próxima vez tenemos una cita más íntima? Una cena en el barco...». Oh, yeah, claro que me apetece, ¡nuevo amor de mi vida!

Los siguientes días no supe nada de Jaume. Como teníamos horarios cruzados, lo justifiqué, pensando que estaría limpiando su barco para la gran ocasión. Pero hacia el martes, le escribí al borde de la desesperación. Y no me contestó hasta la noche. Le propuse cenar el miércoles. No podía. El jueves, tampoco. Le mandé un audio diciendo que propusiera él, que parecía tan ocupado.

Me contestó: «Si quieres podemos ir a tomar unas cervezas el viernes. Pero si no te importa, solo como amigos»

WTF. Directa a la friendzone. Ni cena íntima, ni velero, ni hostias. Volví a encender el Tinder y comencé un nuevo chat con un piloto. A ver si con aviones hay mejor suerte...

Mis mejores deseos, capitán...


Con cariño, tu amiga Sofi...



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14 comentarios:

  1. Ouch!! De verdad, quien los entienda que los compre, cada vez comprendo menos a los tío, y luego dicen que las mujeres mandamos señales contradictorias, JA.

    Espero que con el piloto fuera mejor, y si no, ya vendrá uno bueno de verdad, que igual es masajista (se nota que me encantaría tener un amante masajista?)... Me alegra mucho tenerte por aquí a tope. Besotes.

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    1. Mi no enteder nada... en fin, mi gozo en un pozo, nada de velero este verano...
      Con el piloto tampoco ha prosperado, lo mío no son los capitanes!!
      Besisssss

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  2. Au! No entiendo tampoco ese cambio, sobre todo siendo él quien había propuesto el siguiente paso. Por lo tanto debe de haber un factor oculto. Quizás estaba pescando en dos estanques y pescó antes en el otro. Pero en fin, un poco de elegancia sin lanzar el ácido de "como amigos" no sobraba

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    1. jajaj yo pensé lo mismo, que debía estar con otra, pero eso lo pensé para no minar mi autoestima, porque otra opción es que simplemente no le gustara lo suficiente!
      Quién busca amigos en Tinder????
      Besitosss

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  3. Ooooopppppsssss pero... Este tio está gilipollas??!! Madre mía,y luego nos quejamos que no os entendemos!
    Lo lamento, Sofi. #Ánimo

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    1. Jajaja no lo lamentes, por suerte solo fue un amor de una semana y ya se me ha pasado, él se lo pierde!
      Besitosss

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  4. Lo mismo esa noche subió una sirena a su barco y no tuvo el valor de contártelo. Con la presión que tenías para que tus amigos tuvieran un barquito para el verano... :D

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    1. Lo mismo el pobre chico llegó a notar la terrible presión que tenía y me vio algo "interesada"?
      jajaj besitossss

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  5. Ja ja ja ja ja! Mira que conocía la historia... pero que bien la cuentas! Los gifs muy acertados XD Y chica, ya hace tiempo que te coronaste reina del Tinder por lo que a mi respecta. Besos!

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    1. Deberían darme una distinción especial en Tinder, en plan usuaria vip, no crees??? jejej
      Besitosssss

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  6. Ooooooooohhhhhh! Pero él se lo pierde. Como dicen las ranitas, a lo mejor se dejó cautivar por algún canto de sirena, porque si no, no entiendo ese cambio.
    En fin, que de hombres está el Tinder lleno. Otro será.
    Besicos.

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    1. Tú lo has dicho, él se lo pierde!! No sabes la cantidad de tíos con velero que hay en el Tinder de Barcelona... pero bueno, yo con que me llevaran en patinete también me conformaba!

      Besitossss

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  7. Jajajaja!!! Si es queeeee...Lo que no te pase.
    Él se lo pierde....A otra cosa mariposa...mejor dicho, pececillo

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    1. Claro, si este no pudo ser... NEXT!!!! Besitos sardinilla!!

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