Soy sapiosexual... ¿o no?

Si queréis estar a la moda en el léxico actual de las relaciones humanas, debéis aprender el significado de ghosting, poliamor, sexting, empotrar, one night stand, sapiosexual, etc. Nada me gustaría más que enrollarme a explicaros todas con sus correspondientes ejemplos (tengo historias para cada palabra), pero algún amigo que me hace de editor/community manager me reñiría por superar las 1.000 palabras de post. Por lo tanto, nos centraremos en sapiosexual y una historia bien bonita que tuve con esa palabra.

Definición de según san Google y Sofi-pedia:
 sapiosexual
adjetivo
1. (persona) Que siente atracción sexual por personas con alto nivel de inteligencia.
2. Que reacciona sexualmente ante conversaciones, opiniones y expresión del conocimiento igual o superior al propio
3. Que antepone el atractivo intelectual al atractivo físco
4. Excusa para decir que como no es tan guapo, te pone más su inteligencia.



Bueno, yo no diría que soy especialmente inteligente ni especialmente sapiosexual, porque hay hombres muy listos que me parecen cero atractivos o un soberano aburrimiento, y hombres muy tonticos y lerdos que están como un tren y a los que no necesito poner a hacer ecuaciones para que me gusten sin explicación alguna. Pero lo de Andrea es otro nivel, es LA persona que me atrae sapiosexualmente (¡y además es italiano!).

Solo intercambiamos unos 4 o 5 mensajes en Tinder, que resumidos vendrían a ser algo así:

«Hola guapa»
«Hola Andrea, qué tal?»
«Bien. Te apetece tomar algo esta tarde?»
«Claro, 19hs en Verdaguer?»

Pim, pam, sin perder el tiempo. Era una cita para salir del paso, mis amigas habían quedado con sus respectivos Tinder-boys ese finde y no me apetecía ni quedarme en casa ni quedar con algún "recurrente" (de esos que tienes en la churriagenda, debería escribir sobre ellos algún día). Pues la sorpresa que me llevé cuando lo vi aparecer con su bici fue monumental. Andrea me estaba salvando la tarde sólo con su presencia. 

Pero es que, además de estar bueno, cuando abrió la boca... se me cayeron las bragas al suelo. No habla un español muy bueno, pero le echa morro y se las apaña para hacerse entender. Por suerte los dos hablamos muy bien el inglés y yo me apaño con el italiano. Y cada vez que decía "allora" con ese acento divino, se me escapaban los suspiritos de amor.


Ya no solo por el acento. Es que Andrea tenía una conversación tan interesante y estimulante... Estaba haciendo un postdoc en química. Yo nunca tuve la asignatura de química en mi vida (es lo que tiene cambiarse de cole, de país y de universidad), por lo que mis conocimientos se reducen a saber que H2O es agua. Pero él me explicaba cosas de proteínas y curas milagrosas para el cáncer que, a pesar de que me sonaran a chino, lograba entenderlas y me hacía amar cada elemento de la tabla periódica. No eran solo sus conocimientos, sino la pasión que tenía por el tema del que hablaba y su forma de no hacerme sentir inculta.

Creedme que el mundo científico no es lo mío. Pero estaba fascinada y esto solo puede tener una explicación: SOY SAPIOSEXUAL.



Ahora que era sapiosexual, todo lo demás pasaba a un plano secundario. Tuvimos una segunda cita que fue la perfección. Cena, copa, un par de besos, montarme en su bici y que me llevara cual verano azul por toda la ciudad. Daba igual que al día siguiente no pudiera moverme de las agujetas, ahora que era sapiosexual eso no importaba.

En un descuido me enseñó su Tinder. Horrorizada, a la vez que sientiéndome extremadamente afortunada, vi que tenía 900 matchs. NO-VE-CIEN-TOS. Eso es mucho tiempo dando likes... Pero claro, como es tan mono y tiene cara de listo, no me extraña, yo también le he dado like y ahora soy sapiosexual.

También encontré una excusa sapiosexual al hecho de que no habláramos en toda la semana más que para coordinar lugar y hora de nuestro siguiente encuentro. Me parecía completamente comprensible que tuviera que dedicarse en cuerpo y alma a su laboratorio y no pudiera enviarme mensajitos, Esas cosas solo las entendemos los sapiosexuales.


Tenía fascinación por la perfección, por la vida académica, por salvar el mundo y por hacer grandes cosas por la humanidad. Yo tenía fascinación por él. Él tenía su habitación hecha una leonera, peor que la mía. Y entendí que el desorden de la habitación debe ser una característica de las personas inteligentes. Y me encantaba su desorden contradictorio, porque al fin y al cabo, soy sapiosexual.

Me pareció lo más a nivel científico que tuviera interés en los efectos de las drogas, que al fin y al cabo todos los medicamentos lo son. Y mi nuevo yo sapiosexual de pronto empezó a buscar vuelos a la India para ir a comer bayas psicotrópicas al desierto con un gurú que me ayudara a salir de mi cuerpo y poderme ver desde arriba. Porque si Andrea lo hacía, yo quería ir detrás.

(Tranquila familia, este verano me voy a Malasia. Prometo no drogarme).

Me estaba convirtiendo en un ser extremadamente inteligente a su lado. Estudié la vida, obra y milagros de Miró, porque quería llevarme al museo y me pareció lo más romántico del mundo. Luego no pudo, mucho trabajo, pobre, como está tan volcado con la ciencia...



Encontramos una explicación científica al hecho de pasar un mes sin noticias suyas (que no, tontis, las bombas de humo no son la explicación) y encontrármelo una noche cualquiera en un bar. Es que las casualidades no existen, estábamos allí por algo. Por suerte él estaba allí para invitarme a un tequila y luego avisar a mis amigos que estaba demasiado borracha. Claro, si no hubiera sido tan impaciente, hubiese entendido que sin esa desaparición y el nuevo encuentro fortuito, no hubiese sido tan genial volver a quedar la semana siguiente y recordar viejos tiempos.



Me pareció muy interesante que al saludarlo por Navidad me contara que viajaba al día siguiente a Indonesia. Sapiosexualmente hablando, comprenderéis que una persona que quiere ver mundo y conocer otras culturas es lo más. Y que yo me quedara aquí pasmada y plantada parece ser que es lo de menos.

Y cuando volvió de Indonesia, lo más bonito que me dijo fue que me echaría de menos. Pensé que estaba confundiendo los tiempos verbales y se refería al pasado. Pero no, se mudaba la semana siguiente a Manchester para seguir con sus investigaciones. Se ve que no fui del todo lista, porque no fui capaz de intuir que nuestra sapiosexual relación no iba a ninguna parte. Bueno, quizás va a Manchester, porque cada vez que me escribe, mi cerebro da saltos de alegría y valoro la posibilidad de hacerme una escapada sapiosexual para verlo.



Ahora que ya ha pasado un tiempo sin estimulación intelectusexual, pienso que quizás lo de ser sapiosexual es una gilipollez. Hay personas listas que son lo más y personas menos listas que también. Y ya puestos a inventarnos palabras, yo lo que quiero es ser chefsexual, que a mi lo que realmente me gusta son los que cocinan. O barbisexual, que las barbas me flipan. O netflixual, porque nada me haría más feliz que otro adicto a Netflix...



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10 comentarios:

  1. Jajajajaja! Estás sembrada,pepescadilla! Yo también soy definitivamente chefsexual (qué gran término!) pero me tengo que conformar con pizza congelada... Un besazo, Sofish!

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    1. Hombres de España... váis a dejar que esta preciosidad coma pizza congelada???
      Jejje definitivamente, listos hay unos cuantos, pero que satisfagan nuestra chefsexualidad escasean!!
      Besitos pescadillaaaa

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  2. Buenísimo !!!! Yo sinceramente me gustan los sapiosexuales... por muy bueno que esté si es cortico va a ser que solo para un rato!!!

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    1. Desde luego, yo también me considero sapiosexual, pero con el matiz de que la inteligencia lamentablemente no excusa y disculpa todo...
      Besitos guapa!

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  3. Eso que te decia del risotto de setas...nada que sigue en pie, que cuando quieras la temporada de terraza ya ha quedado inaugurada y que llevo sin afeitarme 2semanas... 😁😁

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    1. Ya te has suscrito a Netflix? Es lo único que te falta para ser perfecto!!

      Muackkkkkkkkkk

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  4. Hombre, yo creo que soy sapiosexual grado medio, ni mucho ni poco. Aunque ojo! Que mi esclavo informático es todo un un experto en ramsonware y cosas del "interné" impronunciables...
    Donde sí me veo es de barbisexual.
    Besico

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    1. Creo que debería hacer un post sobre las barbas y nosotras las barbisexuales, es necesario darnos a conocer como colectivo, no?
      Si tu esclavo informático, que me consta que es muy listo, se deja barba... serías barbisapiosexual?
      Besosssssss

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  5. Podría decir que sí me considero sapiosexual, que yo con las caras bonitas de cerebro vacío no puedo. Pero también te digo, que para marear la perdiz, ni sapiosexual, ni tontosexual xD.

    Las barbas tienen su punto, no te lo voy a negar, aunque una de las partes malas es que a veces no sabes realmente quién hay debajo y cuando se afeitan te llevas una sorpresa (no siempre agradable).

    Besotes.

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    1. No, no, no somos ningunas tontosexuales (aunque a veces lo parezcamos, lo hacemos a posta).
      En las barbas tienes razón, cuando pase de moda el hipsterismo... saldrán muchas verdades a la luz jajajja
      Besitosss

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