Como una ola, se fue como una ola...

Normalmente la gente de Tinder que está en Barcelona de vacaciones me da mucha pereza. No es que utilice esta app para encontrar al amor de mi vida exactamente, pero me parece cruel conocer a alguien con quien congenies "como para repetir" y luego se vaya a los dos días. 

Mi churri de aquel momento estaba viéndose con otra —malditos tiempos modernos—, por lo que me pareció una buena idea pasar de su cara y buscar nuevas motivaciones. El perfil de Oriol era bien clarito: «español viviendo en Bali». Tras ver sus fotos surferas, lo medité dos segundos y le di like. Hace tiempo que estoy ahorrando cada euro que me sobra mientras fantaseo con hacer un viaje en plan dar la vuelta al mundo durante una temporada larga y me parecía de lo más interesante que alguien me contara de primera mano cómo es eso de irse a vivir al paraíso.



Quedamos en el Arc de Triomf y cuando empezamos a caminar hacia el Born, quise ser sincera y le confesé que para mí era una cita interesada, que quería sacarle información para mi futuro proyecto (ya os contaba en otro post "como sacarle partido al Tinder", pues era literal). Le pareció divertido y no me dijo cuál era exactamente su interés, aunque teniendo en cuenta que solo le quedaban quince días en la ciudad, podemos imaginarlo todos. 

Sorprendentemente, la cena fue mejor de lo esperada. Pensé que él se estaba aburriendo con tantas preguntitas que le hacía, pero me propuso seguir de copas, así que acepté encantada. Cuando íbamos por la segunda copa, empezamos a hablar de la meditación y todas las cosas relacionadas con la energía que a mí me tienen tan fascinada. Nos reímos cuando descubrimos que prácticamente creemos en lo mismo, pero siempre está el miedo a quedar como un friki cuando empiezas a hablar de estos temas con entusiasmo. Y con tanto entusiasmo y la energía violeta bajando del cielo a nuestro sofá, me olvidé del interés inicial y nos besamos. 

¿Qué coño nos pasa con los surferos? ¿Será su infantilidad y jovialidad? ¿Es el pelo con reflejos dorados y la piel bronceada? ¿La forma en la que cogen la tabla con los brazos fornidos? ¿Es la valentía con la que desafían las olas? ¿El torso desnudo y mojado? ¿O será su pertenencia al medio acuático (para las pez-adictas)?


No había tiempo que perder, el chico se volvería pronto a Bali y tenía que aprovechar los días que me quedaran. Nos vimos tres veces. Tres noches largas con sus desayunos incluidos —¿este chico no tiene casa o qué?—. Me halagaba que sacara ese tiempo para mí. Cuando voy a Argentina ni se me ocurre tener citas, con la cantidad de gente que quiero ver y luego echaré de menos el resto del año. Pero las tres veces cundieron. Para ser un rollo de vacaciones tenía una piel muy acoplable a la mía, me decía cosas muy bonitas y hablábamos y reíamos durante horas. 

Le comenté que tengo billetes para ir a Malasia en unos días y, comenzamos a bromear sobre la idea de vernos en el Sudeste Asiático. Para ser una broma, empezaba a tomar matices de posibilidad real, me dijo que fuera yo a Bali porque él tendría trabajo en esas fechas. Realmente, empecé a planear un cambio de ruta de mi viaje. Pero le dije que, si bien tenía muchas ganas de volver a verlo en Bali, me parecía injusto que yo atravesara el mundo para verlo sin tener la certeza de que sería algo especial. Le dije que era importante para mí que él me invitara a ir. Es decir, cuando la gente escucha que soy argentina, me dicen todos que les encantaría conocer el país y yo les digo a todos que se vengan conmigo, que allí tienen casa. Pero eso no es una invitación especial, sino algo que se dice porque sí, porque sabes que de toda esa gente no irán ni dos personas.

Yo, cuando un surfero me invita a Bali...
El caso es que finalmente, me prometió que yo recibiría esa invitación especial. Yo le prometí que le enviaría todo lo que había escrito sobre él. Realmente me había inspirado muchísimo y su vida surfera, que envidio profundamente, me hizo reflexionar y replantearme mi vida rutinaria, mucho más de lo que ya me la replanteo últimamente. Para asegurarme de mantener contacto regular, le dije que le enviaría lo escrito cuando me enseñara su casita balinesa por Skype.

En fin, creo que se lo ha tragado una ola. Me voy a Malasia en 10 días y no he sabido nada más de él desde que se fue. Como una ola, tu amor llego a mi vida, como una ola, se fue como una ola.... También existe el ghosting a nivel internacional.


Yo, cuando creo que todo va divinamente bien....


Por cierto, si queréis seguir mis aventuras por Malasia (o el resto de viajes que hago), podéis seguirme en Instagram como @roundtheworldfish... ¡me haría mucha ilu que me acompañarais en el viaje!

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8 comentarios:

  1. Con ganas de leer tus vivencias al otro lado del mundo! ☺️

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    1. Con ganas de estar allí y tener muchas cosas que contaros!!

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  2. Hola! Es la primera vez que te leo y me ha gustado mucho la forma en la que escribes, me puedo imaginar perfecto la situación. Yo nunca he usado Tinder, pero parece que se le puede sacar provecho, aunque quien sabe por qué cada vez cuesta más tener una relación duradera, de cualquier tipo... Suerte en tu viaje por el mundo.

    Saludos!

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    1. Muchas gracias Ana y bienvenida!! El tema Tinder es complicadillo, pero hay que tomárselo con filosofía y humor, que es como mejor se sobrevive.
      Espero verte seguido por aquí!
      Besosss

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  3. En resumidas cuentas, tu prejuicio acerca de no tindear (¿existe el verbo?) con veraneantes se confirmó, ¿no?

    En fin, pelillos à la mar y que te lo pases muy bien en el viaje à Malasia. ¡Ya contarás!

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    1. Yo tindereo, tú tindereas, él tinderea, nosotros tindereamos, vosotros tindereáis...
      Bueno, en 3 veces una no llega a enamorarse... así que igual vuelvo a probar lo de los turistas, que no estuvo tan mal!!
      Besitosss

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  4. Pues él se lo pierde. Y que sepas que me he abierto cuenta de Instagram solo para que me pongas los dientes largos, no te quiero presionar, jajaja.
    Besicos

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    1. jajaja, presionar dice... os bombardearé a Instagram Stories, me pediréis que pare!!!
      Besitossss

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