Dejarse llevar

Dejarse llevar, suena demasiado bien. Jugar al azar, nunca saber donde puedes terminar... o empezar...


Conoces a alguien un día por casualidad. Y de repente, piensas en él más de la cuenta. Imaginas cosas que quieres que pasen. Imaginas otras que ojalá no pasen nunca. Te pones nerviosa. No sientes mariposas, porque eso es una chorrada. Lo que sientes son ganas de verlo, de besaros, follar como locos y que te mire con esos ojos pequeños como si fueras lo más de este mundo. 

Pero...

Todo eso acojona. Tienes mil miedos. Mil preguntas. Empiezas a levantar barreras. Por si acaso. Por si te hace daño. Por si no siente lo mismo. Por si te estás flipando. Te alejas un poco. Incluso la cagas a posta, por sentirte menos enganchada. Te boicoteas. Tardas siete minutos en contestar para que piense que estás ocupada. Esquivas los temas delicados. Que te escriba él, que tú has escrito la última. Te muestras empática, cuando en realidad lo que te dice te parece descabellado. Vas con pies de plomo. 

Pero... si esos pies de plomo te dejan en tu sitio, no te dejan avanzar, hacen que él se te escape... ¿Qué vas a hacer entonces?

¿Y si en lugar de pensar tanto, maquinar, planear, comedirse... nos dejamos llevar

Quiero, quiero, quiero. Quiero sin peros. Quiero fliparme y disfrutar como si me fuera a durar un solo día o toda la vida. Quiero pensar locuras y volar en mi imaginación con él hasta el Machu Pichu. Quiero contestarle al minuto. Decirle lo que pienso. Decirle que sí. Que venga, que nos vamos, que escapemos y que les den a los cobardes. Que esta vida son dos días y no hay que darle tantas vueltas a las cosas. Que vamos a vivirlo porque esto es guay. 

Quiero beber en la playa. Desayunar en las montañas turcas. Quiero hacerle cosquillas. Quiero comer pizza hasta reventar. Dormir en un hotel de sábanas bonitas y al día siguiente en un camping lleno de bichos. Quiero seguir poniéndome nerviosa cuando me mira. Quiero hacer carreras sobre la tabla de padel hasta la boya y empujarlo al agua cuando me esté ganando. Quiero pegarle un tirón fuerte del pelo. Quiero que nos tumbemos en la alfombra después de alucinar con uno de esos polvos que son magia. 


Quiero enamorarme otra vez. Y otra y otra. Dejarnos llevar hacia cosas chulas. Vivir aventuras. No aburrirnos. No quiero quedarme en casa en el sofá esperando que alguien me siga queriendo sin moverme. Quiero comerme el mundo de su mano, reír hoy, mañana y dentro de dos años. ¡¡Quiero que seamos cómplices!! Reírnos juntos de todos los que no han entendido que esto es lo único que cuenta: dejarse llevar...


Si te ha gustado, ¡compártelo!:

4 comentarios:

  1. Sofi descubri tu blog hace unas semanas y me lo he leido de arriba a abajo! Tienes tantas historias con las que me siento identificada... Y hoy justamente al publicar este post me ha venido como anillo al dedo!!! Dentro de poco empiezo nueva vida, me he quitado de encima varios pesos que no me dejaban avanzar , porque para dejar entrar antes hay que dejar salir! Hay que pensar menos y actuar más, y si lo dice Vetusta será por algo ��

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenida!!! Qué ilusión tu mensaje! Me alegra muchísimo que te identifiques, no estamos solas en esta locura! Dejémonos llevar!!
      Besazos y espero seguir viéndote por aquí!!

      Eliminar
  2. Voy a hacer un compartir...a ver si una que me se, lo pilla, y se deja llevar!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja si te funciona me avisas y lo comparto yo también!!

      Eliminar