Me voy a comer el mundo, empezando por Malasia

A mi me enseñaron que descansar no es no hacer nada, sino cambiar de actividad. Y eso es lo que hice durante las últimas semanas en el Sudeste Asiático.

Mi nueva actividad consistía en vivir una aventura nueva cada día:


- Hice trekking por la jungla, sudando como nunca lo había hecho. También hice más deporte en estas semanas que en los últimos cuatro años. Me clavé una rama en medio del cuadriceps, aún me duele el morado. Los monos me han visto caminar por su hábitat en tanga, tras rajar mis pantalones en un intento de saltar un tronco. Me pegué un resbalón en medio de un barrizal que me dejó guapa, guapa y menos mal de cargar en ese momento la mochila y sus 9 kilos que amortizaron la caída de espaldas. 

- Volví a meditar. Mi profe de canto e iniciadora a la meditación estaría orgullosa de mí. La luz blanca y la violeta iban arriba y abajo mientras cantaba las vocales de cada chakras y aunque suene algo crazy, ahora estoy cargadísima de energía positiva y vuelvo llena de nuevas ideas y proyectos.

hamaca en Isla Tioman, Malasia, playa ABC
Sofi, relax en Isla Tioman, Malasia

- Amorticé mi máscara monguer de snorkel del Decathlon. Hice tanto snorkel que me han salido escamas (lamentablemente es literal, estoy mutando mi piel requemeda). Vi cientos de peces de colores. Nadé con una tortuga vieja y con una pequeñita. Me hice pis encima cuando vi al primer tiburón pasar a un metro de distancia. Luego ya me hice colega de los tiburones cuando me dijeron que no son de los que te sacan las piernas a bocados.

- La aventura gastronómica empezó cuando decidí pasar olímpicamente del consejo de beber solo agua embotellada. Qué pasa, tenía sed. Siguió al probar el asqueroso y apestoso durian. Degusté todos los tipos de arroces fritos y noodles que hay en Asia. Comí dumplings hasta reventar. Fui a comer pato laqueado al restaurante con estrella Michelin más barato del mundo. Me tomé un cocktail con viagra natural y otro con hormigas fritas. Descubrí el roti, que es un mix malayo entre pan y pancake, simplemente delicioso. Desayuné unos dos huevos diarios. parece que moriré en breve de colesterol.

video

- Hice observación de fauna terrestre: monitos que roban carteras, lagartos que te atacan cuando les haces videos para subir a las stories de Instagram, monos narigudos de Borneo en pleno acto de seducción y apareamiento, ratas varias e insectos tamaño-baño. Si habéis visto la peli del hombre polilla, sabed que es originario de Borneo. Y los gatos... los hay por todas partes, pero no son los gatos que estamos acostumbrados a ver como mascotas. Son gatos impertinentes que intentan robarte la comida, se te suben encima y que tienen media o ninguna cola. Al principio pensé que se las cortaban para echarla al arroz, pero luego supe que ya nacen así, gatos mutantes...

- Viajar acompañada durante las tres semanas también fue una aventura, pero debo decir que lo he disfrutado mucho (a pesar de mi plan inicial de viajar sola, ya lo dejaré para otro año menos miedica). Practiqué el inglés y el lenguaje de signos una barbaridad. Y recuperé mi acento argentino. Me junté con australianos, malayos, holandeses, argentinos, ingleses, un danés, un francés, una finlandesa e incluso catalanes. Qué barbaridad los europeos que se toman tantos meses sabáticos. ¡A ver si se me pega un poco de eso!

- Descubrí que no lavarme el pelo en cinco días lo acartona. Pero que no parece sucio. Y que cortarse el pelo antes de viajar, te limita un poco los peinados a lo Lara Croft. Que hueles a lo que comes. Que crees que has adelgazado porque se te caen los pantalones, pero en realidad es que después de veinte días usando los mismos, digamos que se estiran un poquito. Que la mezcla de repelente, aftersun y arena puede hacerte dormir algo incómoda. Me picaron cientos de mosquitos y hormigas rojas. A mi compi ninguno... descubrí que soy muy sabrosona. Y que tener electricidad, secador de pelo, plancha, aire acondicionado y agua caliente es un lujo que no valoramos tanto como debiéramos. 

playa Perhentian islands, Malasia
Sofi, islas Perhentian, Malasia
- Tuve una aventura de súper riesgo el día que se me ocurrió mirar los mails del trabajo y casi me da un ataque de ansiedad. Literal. En vacaciones deberían retirarnos la contraseña.

- También visité grandes urbes como Kuala Lumpur, Singapur y Bangkok, descubrí mis pocas habilidades en negociación de precios de taxi, visité templos, templitos y más templos, flipé con la cantidad de oro que atesoran, vi shows de luces que reducen el piromusical de las fuentes de Montjuic al nivel caca, me dejé un riñón y medio en cubatas, vino y cervezas (¡qué caro es el alchol allí!) y me di un par de masajes que hubiesen horrorizado a Florencia.

vistas de Marina Bay desde Lantern, Singapur
Sofi, Marina Bay, Singapur

- Y también tuve una gran aventura literaria. He avanzado mucho con mi libro. He dado con la frase inicial que me encanta. Hice una línea temporal para organizarme. Estructuré capítulos. Y escribí, escribí, escribí... Lo que no hice fue escribir posts, se aceptan sugerencias.

—¿Y que nos cuentas de LA aventura?

Amigos, he vivido muchas cosas en estas semanas. Pero no me he comido un rosco. Vamos, que volví a dos velas. Que no tuve historia de blog. Pero oye, que me he pegado unas vacaciones de escándalo, eh... y el verano es largo y Barcelona está rebozante de tíos bronceaditos. 

me voy a comer el mundo, el pez que se muerde la boca blog

¿Adónde marchas tú? Ponme los dientes largos, ahora que ya he vuelto a pringar a la oficina... Y si vas por aquella zona, ¡escríbeme que te paso consejitos!

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8 comentarios:

  1. ¡Madre mía! Que de cosas has hecho... Mis vacaciones comienzan ahora pero te puedo adelantar ya que van a ser: comer, beber, leer y dormir. En fin, me alegro que lo pasaras tan bien y, sobre todo, que avanzaras con el libro, jejeje.
    Besicos

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    1. Oye... haría daría lo que fuera por tus planes (sobre todo lo de comer y dormir, que me he puesto a dieta y hace días que no duermo más de 5 horas!!). Que las disfrutes preciosa!!! Besosss

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  2. Perdona, qué más decías que hiciste? Después de la línea que me hizo verte en tanga por la jungla mi cerebro entró en stand-by. Entre muchas de mis debilidades, las Jungle Girls es una de ellas 😍😂

    Ahora en serio, menuda colección de experiencias. Una demostración de que no hacen falta rosco si hay suficiente pato laqueado, cócteles exoticos y tiburones.

    Abrazos!

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    1. Jajaja Jungle Girl me encanta! Ya ves, al final... el rosco no es tan necesario y hay otras formas de ser feliz!!

      Besitos guapo!!

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    2. El rosco nunca sobra, pero también pueden surgir noches buenas sin más como la de ayer!

      Un beso!

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    3. Qué es eso de volverse a casa tan pronto? Qué lo mejor de la noche aún estaba por venir! Seguimos sin comernos un rosco, pero que diver fue el sábado!

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  3. Todo iba bien hasta que he leido..."Amorticé mi máscara monguer de snorkel del Decathlon"
    Noooooo!! Noooooo!! Jajajaja
    Por lo demas he hecho un viaje paralelo al tuyo...pensar, selva,playas paradisiacas,comida extraña...
    Y de los roscos...mejor no comento nada!
    Tengo lo que te falto por probar guardadito para cuando nos veamos!! :P

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    1. Dicho así, mis lectores creerán que tienes guardadito el rosco que no me comí... pero no!!! Jajaj, peixet, ojalá tuviera tu capacidad pulmonar y tus dotes nadadoras, pero la menda necesita la máscara monguer!! Prometo no usarla en tu presencia!
      Besitos bonic!

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