Tabús absurdos y vergüenzas ridículas

Tenía una cita de esas que prometen. De esas de "te invito a cenar a casa, guiño-guiño". Siguiendo el protocolo de preparación de este tipo de citas, me duché, depilé, maquillé, peiné y perfumé. Elegí un conjunto de ropa interior sexy y ropa casual. Distribuí velitas por el piso estratégicamente y dejé al alcance el papelito del delivery de sushi. Ya casi estaba, pero me faltaba algo importantísimo: la seguridad.

Bajé a la farmacia. Mira si somos tontos, que pedir una caja de condones siempre es un motivo de nervios. Pero, tras un verano algo promiscuo, yo ya tenía por la mano eso de comprar condones de todo tipo. Tenía un rollete que siempre compraba preservativos XL para que la farmacéutica no pensara mal de él, como si llevarse unos estándar implicara micropene. Y creedme, no calzaba una XL y al final gastaba de los míos que le iban mejor.



—Hola, buenas, quería una cajita de preservativos de 12 de la marca X
—Lo siento, no tenemos


WTF!

—¿No tenéis de esa marca?
—No, ni de ninguna. No vendemos ningún método anticonceptivo. Por cuestiones morales.




WTF!

«Perdón, Señora Farmacéutica, ¿usted no folla o qué?», estuve tentada de soltarle. Me quedé a cuadros. Me lo hubiese esperado de una farmacia en Argentina, donde aún tienen más remilgos y están unos cuantos años atrasados en control de la natalidad o propagación de ETS, ¿pero en Barcelona?

—Puedes ir al local de al lado, que allí los venden—, siguió la farmacéutica, a punto de echarme agua bendita y exorcizar su santa farmacia.


Salí de allí como alma que lleva el diablo, nunca mejor dicho, y cuestionándome su moralidad. Si realmente tienen temas religiosos tan fuertes que no les dejan vender un inocente preservativo, debería atenerse a sus principios y no mandarme a comprarlos a otro sitio, incitándome a continuar con mi plan pecador... digo yo.

En fin, ella se lo pierde. Y entré al local contiguo. Eché un vistazo a mi alrededor y me quedé aún más desconcertada. Había entrado a una óptica. Había gafas en las paredes, mesas con señores de bata blanca probando gafas a sus clientes, líquidos para lentillas, carteles con promociones, etc. Vamos, lo típico de una óptica.


Mi cara de desubicación debía ser épica cuando se me acercó un señor de bata blanca a atenderme.

—¿Te puedo ayudar con algo?
—Esto... Ehmmm.... Bueno, no sé, creo que me he confundido...
—Tranquila, vienes buscando preservativos, ¿no?

TIERRA TRÁGAME. Señoras probándose gafas, por favor no me miréis así. Señor de bata blanca, deme la puta caja y déjeme correr a mi casa a follar en paz.


Nada, fue una tontería, pero señal de que debo perfeccionar mi sentido de la vergüenza. Al final, me sentía como una delincuente buscando armas letales o drogas duras, cuando lo único que quería era tener una agradable velada con un tío buenorro.

Recordando esta anécdota, que ahora me da risa, me ha salido una lista larguísima de vergüenzas sin sentido, que las dejaré para el próximo post.


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14 comentarios:

  1. Hola Sofi! Qué lo sepas; me has convertido en un sofiadicto y vengo, día sí, día también, buscando mi dobledosi de drogaina, cómo decía mi abuela, jajaja!
    Estas cosas pasan porque hay gente "recta" (cómo decía el poeta, me gusta más la gente "curva") que se dedica a joder mucho (pero joder la marrana) y a follar poco...y así le va al mundo y nos luce el pelo, en general. Un abrazote.

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    1. Aix que bonito!! Me da pena decepcionarte cuando día sí, día también, te encuentras que actualizo poco el blog últimamente... Pero estoy trabajando en mi fuerza de voluntad y la gestión de mi tiempo para poder hacer de esto algo más periódico.
      Tal como dices, a más de uno le falta un polvo... con preservativo!!
      Besitosss

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  2. En Bacelona hay esta gente aún? Alucino.

    Seguro que tengo tabúes y vergüenzas. De hecho soy tan tímido que si empiezo à estirar no acabo. Pero eso lo dejo para tu siguiente post (los lectores también sabemos jugar con el suspense, ¿qué te habías creído? 😁).

    En cuanto al tema de los condones, si que me ha dado corte toda mi vida. La primera vez que los compré hice toda una campaña estratégica: localicé una farmacia del barrio gótico de Barcelona (soy de las afueras) por la que pasaba camino de la universidad (florecí tarde). Escogí dos compras que sirvieran de coartada (aspirinas y frenadol, un clásico). Entré por la mañana, cuando no suelen haber clientes. Día D, hora H... Y me encuentro que en lugar del farmacéutico con mostacho hay una estudiante de farmacia de prácticas. Encima, no sólo no es fea en absoluto, sino que es una pelirroja de infarto. Lo pasé fatal, pero llevé el plan hasta el final, aunque tuve que repetir lo de los condones dos veces porque se me estranguló la voz 😂

    A partir de ahí seguí la táctica de pedir la marca del preservativo, no decir la palabra con dónde. A propósito, en mi primera juventud era normal comprarlos en las farmacias, pero pensé que ahora se compraban más en sex-shops y tiendas cuqui-eróticas.

    Sigue escibiendo, que se te echa de menos.

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    1. Te contaré un secreto porque me caes bien... en sex-shops y tiendas cuqui-eróticas seguro que venden cuqui condones... pero hoy en día ya los puedes comprar en el Mercadona también y pasarlos como si nada entre la bandeja de hamburguesas y los yogures griegos...
      Sigo escribiendo, cuando saco unos minutillos, más vergüenzas en breve!

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    2. Ay, pues es verdad. Pero claro, te arriesgas à que suene en megafonía: "Antonio, ¿la oferta de condones también se aplica à la caja 24+2?". Aunque seguramente serán más baratos que los cuqui-condones

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  3. Ya sé qué no será muy ortodoxo pero estoy en fase "no filter"...aprovecho este medio para saludar a Radar, miembro del, cada día más reducido, club de las personas que dan gusto leerlas! Un abrazo y un saludo...pero, ya sabes, de esos discretos, con un pequeño gesto tocando con nuestros dedos el ala del sombrero y haciendo un pequeño guiño o giro de cabeza, jejeje!
    P.D.: Ctrl+C Ctrl+V (qué espero sepa perdonarme)...Sigue escibiendo, que se te echa de menos, Sofi.

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    1. Gracias Darth, igualmente date por saludado con la elegancia y discreción de un comprador de condones 😉

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  4. Jajaja, no sabes el buen rato que me has hecho pasar leyendo este post. Te imagino, ahí, de pie, en medio de la óptica y me entra la risa tonta😂😂😂
    No puedo contar ninguna anécdota por vergüenza y porque has puesto el listón muy alto...
    Besicos

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    1. Jajaja venga Mary, déjame por aqui tus vergüenzas... contarlas en alto es liberador!!
      Besossss

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  5. Me he reído muchísimo con el post. Hay que decir que la capacidad de la óptica para captar clientes es brutal, ¿seguro que no intentó colocarte unas gafas?. Cosas que pasan en ciudades grandes con gente extraña y un pez suelto en busca de nuevas experiencias.

    PD: Lo del tipo de los XL me ha matado :D

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    1. Soy tan boba, que si el señor óptico le hubiese puesto ganas al acto comercial... fijo que salía de allí con las gafas de ver y las de sol graduadas...
      Besitosssss

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  6. ¿Por qué se sorprende alguien de que otros no piensen como uno?

    Se puede estar a favor de que la gente acabe en la cama con quien quiera (y pueda). ¿No se puede estar en contra de esa forma de vivir? Si se está en contra, lo lógico es no participar en el negocio de la venta de condones. (Cierto: no es lógico enviar a la tienda donde lo hacen)

    Pero me sigo preguntando ¿por qué hay gente que se sorprende de que otros no quieran vivir como uno?

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    1. Querido Anónimio,
      Realmente, los tabús y las vergüenzas ridículas van en todos los sentidos. Como bien dices, es tan tonto enviarme a la tienda de al lado como que yo me horrorice con su forma de pensar contraria a la mía. En los tiempos que corren, llama la atención, pero es tan respetable su postura como la de querer pasar noches locas y con protección.
      Saludos y gracias por tu comentario!

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