El fracaso de Tinder Social en carne propia

Hoy en día, todo soltero que se precie usa el Tinder. Todo emparejado con ganas de que lo dejen pronto, también. Incluso algún que otro emparejado con aparente consentimiento de la pareja. A estas alturas, ya todos sabemos de qué se trata y no hace falta explicarlo. Aún hay quien es algo reticente al respecto y se niega, mezcla del miedo al fracaso, su falta de necesidad (mi ex compi de piso ligaba cada noche en el bar, vamos, que se reía del Tinder y mis fiascos), o sus fuertes principios e ingenua creencia en la humanidad. 

Tengo cierta atracción hacia las cosas nuevas y los experimentos sociales, como aquella vez que os contaba de mi "cita a ciegas y a mudas", Pues bien, Tinder sacó una nueva función y yo debía probarla; el Tinder Social. Luego la retiró, supongo que soy un ejemplo más del fracaso en esto del ligoteo en grupo.

Os cuento curiosidades de esto de ligar en tándem y explicaciones al por qué de su estrepitoso fracaso:



- El Tinder Social era fácil de usar, al igual que el Tinder normal o individual, te salían grupos de chicos, chicas o mixtos, de 2, 3 o 4 personas y tú deslizabas el perfil a la derecha si te gustaba el grupo o a la izquierda si lo descartabas.

- Para poder seleccionar grupos, era necesario que formases parte de uno. Cuidado amigos, que esta función del Tinder era MUY chivata. Para formar un grupo, Tinder te enseñaba un listado con todos tus amigos de Facebook que también usaban la app. Así descubrí que aquel que está casado y se fue de viaje a la Madrid usaba el Tinder creyendo que al tener distancia en km no lo iban a descubrir, o pude ver que aquel chico que estaba conociendo hace poco y se suponía que ya no utilizaba la app porque estaba encantado conmigo, ya formaba parte de un grupo y estaba ligando con sus colegas cuando no estábamos en una cita.



- Elegir con quien compartir el grupo es importante. Yo tengo la suerte de contar con Noe, mi cómplice en mis aventuras solteriles. Tenemos gustos similares, pero por suerte no iguales, así que cuando ligamos juntas, nos repartimos los ligues sin ningún conflicto. También sé que Noe no tiene ninguna foto semidesnuda, ni selfies de espejo, ni morritos, y que no me hará quedar mal en una conversación ligona. Ella sabe lo mismo de mí. (Cosas de la vida, ahora Noe tiene una pareja encantadora y yo también, ¡la mía más!)

- Grupos mixtos: sinceramente, no hemos venido al Tinder a hacer amigos, por más que algunos se mientan a sí mismos y acaben creyéndoselo (para quienes busquéis amigos, os recomiendo compartir hobbies e intereses con gente afín a través de Meet Up o similar). Dicho esto, nosotras dos nunca dimos like a grupos que tuviesen chicas, no encontramos necesario que viniera la competencia. Y si no son competencia, tampoco es necesario que vengan a aguantar las velas ni tocarnos el violín. Vamos, que a mi me parecería un coñazo ir con mis amigos hombres a una cita con dos tías, no creo que pinte nada allí. Supongo que funcionaría en caso de quedar un grupo mixto con otro grupo mixto, pero no era mi caso. Y ojo, que hemos sacado buenos amigos/as de Tinder, pero jamás como objetivo inicial, que no es en absoluto la finalidad de la aplicación.



- También estaba la versión de grupo mixto-intercambio de parejas. Uno de los rollos que tenía en ese momento me propuso apuntarme con él, en plan colegas. Como comprenderéis, no me hacía ni puta gracia verlo ligar con otra y encima tener que ayudarlo, pero nuevamente digo... a gustos los colores. El intercambio de parejas puede ser guay si tienes confi y las cosas claras... y quizás el Tinder no sea el medio adecuado para esto. Aquí debo matizar que desde que el apartado "social" de la app fue eliminado, han proliferado como setas los perfiles individuales que buscan tríos y demás historias multipersonales. Quien sabe, en los tiempos que corren no hay que descartar nada...

- Hay grupos con conversaciones unilaterales. Cuando empiezas a seleccionar, es posible que te emociones dando likes, pero luego se te junta el ganado si te salen muchos matchs. Es prácticamente imposible seguir el hilo de todas las conversaciones y optas por uno o dos grupos (nuestro criterio de selección siempre ha sido "los que puedan quedar hoy"). Entonces empiezas a ver que hay conversaciones en las que ni tú ni tus colegas participan. Como el caso de tres chicos que se dieron la enhorabuena entre ellos por el match con estos pivones, se montaron la película ellos solos y quedaron en hora, lugar y plan, sin haber esperado nuestra respuesta. También se contaron como llevaban la resaca y quedaron para jugar al fútbol esa tarde. Chicos, no hace falta que habléis todo eso aquí, que parecéis las típicas madres de colegio pesadas hablando en el grupo equivocado.



- Si tener una cita con un chico Tinder ya cuesta porque todos tenemos cursillos, padel, urólogo, las birras con los del club, quedamos con los ex y de vez en cuando respiramos, imagínate lo chungo que es cuadrar agendas entre cuatro o más personas. Noe y yo solo hemos conseguido quedar en fines de semana y de manera improvisada. Los planes a medio/largo plazo (para dentro de más de dos días) nunca han funcionado con esta app.

- Como cosa positiva, diré que me pareció una genialidad en cuanto a las personas con perfiles menos "atractivos", frívola y superficialmente hablando. Si eres menos agraciado y tu fuerte no son las cuatro fotos que puedas poner en Tinder, pero ganas mucho en persona, tienes una conversación interesante y un encanto que muchos guaperas quisieran... esto de ir en grupo era la solución. Te daba más posibilidades de tener matchs y quedar con gente que de buenas a primeras no hubieses conseguido tú solo por medios virtuales.


Con todo esto dicho, quizás os interesa saber qué es lo que pasa cuando consigues hacer efectiva la cita múltiple. Nosotras tuvimos cuatro:

1- Nuestra primera cita social fue un sábado por la tarde tras varios vermuts y ganas de aventuras. Quedamos con un grupo de tres chicos al lado de la Filmoteca, pero solo aparecieron dos, de los cuales solo uno era del grupo del Tinder, el otro era un colado en la cita. Bueno, no era lo que esperábamos, pero ya puestos... La cita fue divertida, todos coincidíamos con que los italianos tienen la clave en cuanto a gastronomía y planificamos la siguiente cita. Yo haría berenjenas a la parmesana, Noe el tiramisú, uno de ellos pondría el vino y el otro amasaría la pasta. La tercera cita sería en Milán. Les pasamos nuestros teléfonos... y se los tragó la tierra. 

2- La segunda fue con Noe y con mi prima. Estábamos de cocktails en un bar y quedamos con un par de chicos que vendrían a vernos. En eso se nos acercaron tres chicos, que pensábamos que serían los de nuestro match, pero no. Eran unos argentinos majos, pero algo pesados (que típico de los argentinos, ¿no? jajaja). Tuvimos que despacharlos rápidamente poque nuestros Tinder boys estaban a punto de llegar. Tras una nube de humo porreta aparecieron dos yogurines, que apenas hablaban español y que a simple vista no tenían nada en común con nosotras (ni lo tendrían jamás). Nos arrepentimos de dejar ir a los argentinos...


3- Quedamos con un abogado y un maestro. Cuando llegaron al bar, no pudimos reconocerlos hasta que los vimos escribiéndonos con el movil en la mano. Lo cierto es que el abogado había puesto una foto de hace 10 años y con unos 15 kilos menos, que distaba bastante de la realidad. El primer tema de conversación fue el deporte, que este chico claramente había abandonado hacía tiempo, y que nosotras no practicamos si no es por una causa de fuerza mayor (léase operación bikini de urgencia). Lo segundo fue decidir donde cenar, nuestra sorpresa fue mayúscula cuando nos llevaron a un restaurante temático de baloncesto que hay en medio de La Rambla. Vamos, que no es el sitio que yo hubiese escogido para una cita con dos antideportes. En fin, después de la cena, dos besos y si te he visto no me acuerdo. Esta vez, el ghosting lo hicimos nosotras. 

4- Eran un par de italianos que vivían en el mismo barrio. Quedamos en la plaza de siempre por la tarde y uno de ellos pidió una botella de vino sin consultarnos. Debo decir que fue osado, pero me gustó su iniciativa. Eran divertidos, esto prometía. Pedimos la segunda botella y además de divertidos empezaban a tener un punto más follable. Al menos uno de ellos. Cuando ya iba siendo hora de acabar la cita, pasamos los cuatro por casa de Noe y la dejamos allí, luego pasamos por el metro y se fue uno de los italianos. El que quedaba me acompañó a casa, me dio un besito y me dijo que quería volver a verme. Tuve más citas con ese italiano, muy dignas de ser contadas en este blog... ¿queréis saber cómo sigue la historia?




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4 comentarios:

  1. Hola Sofi! En este tema poco que decir...es de 4º de apps de ligoteo y yo me quedé en 1º jajaja...de hecho ya ni tengo perfiles (es lo que tiene gozar de las mieles de alguien muy especial, no? ;.P) Con lo difícil que es cuadrar con una persona cómo para hacerlo con 4...aunque, por otra parte, una vez conseguido, lo mismo compensa...como dicen por aquí, com més serem, més riurem!

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    1. El plan de quedar en grupo a mi me parece fantástico... pero tiene muchas lagunas, habrá que perfeccionar la técnica!!
      Besitosss

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  2. Tinder Social?! Pero qué invento es este?! Y que mayor me hago porque esta es la primera noticia que tengo de esta app... lo que me enseñáis...

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    1. jajajaj no te haces mayor Mary, sino estable! Igualemente no te pierdes nada trascendental y está función de Tinder ya no existe más...

      Un beso!

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