Cuando nada es seguro, todo es posible

Betta splendens es el nombre de mi pez preferido. Tenía uno en casa, se llamaba Savage. Se murió cuando murió la amistad con la persona que me lo había regalado. Los betta son también conocidos como los Luchadores de Siam. Se pelean entre ellos hasta matarse, a ver quien es más machito. También tienen un ritual precioso de cortejo. Pero el macho puede matar a la hembra en el intento y la hembra puede matar al macho también. No sé por qué será mi pez preferido...



El año pasado, hablando con mi prima tomé la decisión de irme de Barcelona, al menos una temporada, a partir de fin de año. No lo comenté con mucha gente por si me salía mal el plan. Pero se lo dije a Gonzalo. Y han pasado ya dieciocho meses desde el supuesto viaje y sigo aquí, lo de cumplir propósitos no se me da bien. 

Se lo dije a Gonzalo porque de alguna forma estúpida creía que lo nuestro iba a funcionar lejos de Barcelona. O sea, hace más de tres años que nos conocemos, nos liábamos y nos mareábamos y nunca ha funcionado. Tampoco es que vaya a funcionar por irnos a montar un chiringuito a Trinidad y Tobago. Pero no sé, es de esas personas que me da la impresión que voy a tener siempre en mente porque aún no hemos vivido lo que debíamos vivir juntos.



Hacía unos meses que no nos veíamos. El reencuentro que tuvimos después de intentar dejarlo ir en Malasia fue el mejor día juntos en estos casi 3 años. Nos pedimos perdón, los dos teníamos cosas por las que pedir perdón y perdonar al otro. Y nos reímos, cosa que no recuerdo haber hecho mucho con él. Cuando lo haces de verdad, es liberador (las tres cosas: perdonar, pedir perdón y reír).

Los dos coincidíamos en que teníamos una relación tóxica, que no tiene solución. Básicamente porque donde no hay mucho amor, no hay muchas ganas. Y si no es amor, pensamos que lo que hace que no nos desvinculáramos es que había algo de química y física muy fuerte. Y hay algo más fuerte aún que se podría llamar obsesión. Quizás yo lo altero más que él a mí.

Hay una pregunta gigante que nos hacemos siempre: ¿Y si...? Y no. Porque no nos la jugamos, ni lo haremos. El día del reencuentro fue el mejor día porque, por fin, dejamos de sentir (amor, atracción, obsesión, quien sabe qué...). 

Le hablé de alguien especial que estaba conociendo. No sé por qué hago estas cosas. Siempre que lo llamo es porque estoy conociendo a alguien nuevo, que me da terror y busco refugio en el único miedo conocido, Gonzalo. Retorcidamente, pongo distancia con Gonzalo hablándole de mis intentos de rehacer mi vida con otras personas.



Tampoco es que mi vida estuviera destrozada ni mucho menos. Pero él me entiende, sabe que los dos hacemos lo mismo. Que no podemos tener relaciones sanas, porque estamos algo mal de la cabeza. Decimos que no podemos tener una relación con nadie, pero eso solo nos vale para la nuestra, porque tanto él como yo vamos buscando alguien a quien querer fuera.



La vez anterior que estuve en Buenos Aires, le hablé a mi familia y mis amigas de él. Mi madre miraba su web, mi hermana se hizo fan en Facebook. Le hablé a él de venir aquí conmigo algún día.

Y este año volví a hablar a mis amigas de alguien especial. De alguien especialmente distinto, que sí me hace reír mucho y pasármelo genial, ya sea en horizontal, en un restaurante, en un Brunch electrònic o en una clase de yoga. Alguien que me hace plantearme cosas distintas también, distintas a todo lo que venía haciendo hasta ahora. Que me gustaría que estuviera aquí. Les hablé de este alguien porque, sea lo que sea que vivamos, seguro que será de esas personas que dejan marca. Seguro que soy de esas personas que le dejarán marca a él también.

Quien sabe, quizás "he is the one". Cuando nada es seguro, todo es posible. 


11:11

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6 comentarios:

  1. Quizá es el momento de ocupar la pecera con Savage, segundo de su nombre. Se te echaba de menos, supongo que el viaje transcontinental te habrá venido que ni pintando para ordenar ideas y disfrutar de la salvaje América.

    Estás en ese momento de enamoramiento, en ese instante en el que te elevas por encima de lo terrenal y tocas por un instante, cruel, aquello que pocas veces podemos disfrutar. Yo siempre he sido muy platónico en esto del amor, así que te dejo unas palabras suyas para describir ese momento.

    "El amor es una locura divina. Esta locura es un don, una revelación y un contacto con el mundo supremo de las ideas. Quien ama se eleva por encima del resto de los mortales y entrevé la belleza absoluta. En el amado se transparenta la perfección eterna de Dios."

    PD: Un petonet de peix

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    1. En realidad, este es un texto que escribí hace dos años, en mi viaje anterior a Argentina. El amor, locura divina, que estaba empezando a vivir en ese momento, se acabó, pero me gusta recordarlo como algo bonito e ilusionante... Pero bueno, me enamoro cada dos días, asi que me volverá a pasar en breve!
      Fishikissessss

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  2. Hola Sofi! Qué bonito abrirse y dejarse ver por dentro, sin miedo a mostrar tus sentimientos! Amores imparables, esos amores que te llevan a todas partes pero a ningún lugar!

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    1. "Que te llevan a todas partes pero a ningún lugar"!! Me ha encantado!

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  3. Hola Sofi
    los "peces"te dejan marca ....
    y seguro que Tu también dejas MARCA en los peces...
    Que cada día la vida te traiga 100 peces .....
    y 100 nuevas ocasiones de ser feliz.
    Aprovecha todas las que puedas !!!
    Lui

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    1. Sobre todo eso, que a pesar o gracias a las marcas... seamos felices!!
      Un abrazo!

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